Muchas son las explicaciones aportadas al conocimiento sobre la relación droga-personalidad patológica, aunque pocas han encontrado evidencia empírica suficiente. En cualquier caso, se podría hablar de tres marcos teóricos explicativos de la interacción entre la personalidad y la drogodependencia:

  • Por un lado, el trastorno de personalidad puede considerarse como un factor de riesgo para la dependencia de sustancias o por el contrario, las manifestaciones clínicas que han conducido al diagnóstico de un trastorno de personalidad pueden ser realmente síntomas de la adicción. Otra posibilidad es la existencia de una vulnerabilidad genética común entre ambos trastornos, sin embargo, aún no se ha podido establecer.
  • Otra teoría es la de la automedicación sería la que establece que las conductas adictivas pueden ser utilizadas para medicar ciertos problemas de personalidad y, por tanto, el consumo de drogas podría ser empleado para aliviar impulsos agresivos o para mejorar sentimientos de rabia, ira o depresión.
  • Por último, la hipótesis más aceptada es que tanto la dependencia de sustancias como los trastornos de personalidad se influyen recíprocamente al existir ciertas características de personalidad que influyen en el consumo de sustancias y, a su vez, éste agrava las dificultades previas ocasionando el diagnóstico de un trastorno de personalidad. Un buen ejemplo de la influencia mutua entre ambas patologías es el modelo de las tres vías de funcionamiento de Verheuel, que sistematiza las posibles causas que justifican la asociación entre los trastornos de la personalidad y los trastornos por el uso de sustancias. Cada vía agrupa trastornos de personalidad semejantes:
    • La vía que define como de la desinhibición del comportamiento podría explicar la comorbilidad del trastorno antisocial y, de forma parcial, la comorbilidad con el trastorno límite en relación con el abuso de la mayoría de las sustancias.
    • La vía de reducción del estrés daría cuenta de la comorbilidad de los trastornos por evitación, por dependencia, el esquizotípico y el límite con el consumo de alcohol, heroína y benzodiacepinas respectivamente
    • La vía que define como sensibilidad a la recompensa explicaría la comorbilidad de los trastornos histriónicos y el narcisista con el consumo de cocaína y anfetaminas respectivamente.

La primera vía se ha relacionado con la impulsividad y dificultad del control de los impulsos, rasgo muy particular de los trastornos del grupo B de personalidad. La segunda vía muestra como los sujetos muy neuróticos y con tendencia a la ansiedad (grupo A y C de personalidad) se inician en el consumo como vía de reducción de su esfera ansiosa (relacionada con la teoría de la automedicación). Por último, la tercera vía señalaría a los sujetos con rasgos de búsqueda de novedades y de recompensas (refuerzo positivo) como muy relacionados con el grupo B de los trastornos de personalidad, iniciándose en drogas estimulantes que despierten nuevas sensaciones. Este modelo comparte con el biológico de Cloninger el postulado de que existe una estrecha relación entre ciertas características de personalidad y el consumo de sustancias pero sin mostrar una clara dirección de la causalidad, ya que tan sólo expone posibles mecanismos que conducen al consumo. La realidad es que no siempre una determinada personalidad induce al consumo de la misma droga en distintos sujetos y, por tanto, son otras variables moduladoras las que se encuentran en la base de esta relación.

En los últimos años el estudio del control de los impulsos ha alcanzado una nueva significación al relacionarlo con la conducta adictiva. Se propone valorar la dimensión del control de los impulsos en los trastornos de la personalidad (sobre todo antisocial y límite), que es donde se encuentra con más frecuencia, de cara al tratamiento y por la importancia que puede tener en la explicación de la alta comorbilidad entre la personalidad patológica y los procesos adictivos

Quizá la principal conclusión es aquella que valida la hipótesis de que tanto los trastornos de personalidad como los adictivos se influyen recíprocamente ya que existen rasgos comunes (tal vez la impulsividad), resultando interesante revisar las investigaciones centradas en este rasgo de la personalidad que serán expuestas en un último artículo relativo a la relación entre personalidad y drogodependencias.

Continua…

Bibliografía recomendada: Navas, E. y Muñoz, J. J. (2004). Características de la Personalidad en las Drogodependencias. Revista Chilena de Psicología Clínica, 1(1), 51-61. ISSN 0718-3674.