En el campo de la neuropsicología, uno de las alteraciones fundamentales son las afasias pero, qué suponen las afasias. Las afasias son déficits en el área del lenguaje que pueden referirse a la producción (emisión verbal), comprensión, lectura y escritura. La definición operativa es la de un déficit o alteración de la capacidad de emplear el lenguaje que supone un menoscabo en la comunicación verbal o una pérdida adquirida del lenguaje.

Las afasias están provocadas por alteraciones o daños importantes en zonas cerebrales concretas que se encargan de regular las habilidades previamente mencionadas, a saber, habla, comprensión, lectura y escritura. Los aspectos que van a influir en la gravedad de la patología tienen que ver con el daño neurológico y, sobre todo, la zona afectada. Históricamente, el estudio de la afasia se inicia con los postulados de Paul Broca que, además de cirujano, era antropólogo y, en uno de sus hallazgos, encontró un paciente que solo tenía un imposibilidad del lenguaje expresivo cuya causa parecía ser una lesión en el tercio posterior de la tercera circunvolución frontal izquierda. Tras esta primera contribución, apareció la figura de Wernicke que, en este caso, encontró una lesión en el tercio posterior de la circunvolución temporal superior izquierda que derivaba en trastornos en la comprensión del lenguaje. Mientras que la afasia hallada por Broca fue denominada como afasia motora, la planteada por Wernicke fue nombrada como sensorial o receptiva. Este fue el punto de partida del estudio de las afasias ya que, posteriormente, se ha ido comprobando como las afasias pueden afectar no solo a la expresión o a la comprensión, sino a ambos procesos y en diferente medida. Aún más, la especificación de diferentes tipos de evaluación ha concretado un mayor número de tipologías.

En el diagnóstico de las afasias hay que distinguir tres tipos de evaluación, que son, las físicas (detectando un deterioro sensorial o motriz), las neurológicas (vía técnicas de neuroimagen como la resonancia magnética) y las neuropsicológicas (imprescindibles a la hora de determinar la aptitud comunicativa y las áreas a rehabilitar). En el campo de la psicometría y/o psicodiagnóstico existen diferentes pruebas, siendo la más conocida el Test de Boston para afasias y, en nuestro ámbito clínico, el Plan Integrado de Exploración Neuropsicológica Barcelona Revisado que dedica un buen número de subtests al estudio de la afasia.

Relativo a los principales tipos de afasia, cabe distinguir las afasias expresivas (la persona sabe lo que quiere decir, pero encuentra dificultades a la hora de expresarlo), afasias motoras (habría una pérdida considerable en la fluidez del lenguaje con presencia de estereotipias, agramatismo y anartria), la afasia receptiva o de comprensión (incapacidad para comprender y repetir el lenguaje hablado), la afasia anómica (supone dificultad para utilizar palabras concretar a la hora de definir objetos) y la afasia global (existe un daño externo en las áreas del cerebro que se ocupan del lenguaje y generalmente ni pueden comunicar ni comprender lo que los demás dicen).

Frente a la afasia, la disfasia en un trastorno en la adquisición del lenguaje oral cuyo origen son áreas cerebrales específicas relacionadas con el lenguaje. La principal diferencia entre una y otra afectación es que en la disfasia, la persona no ha desarrollado aún el lenguaje y, por tanto, supone un trastorno que aparece en la infancia afectando a 1 niño de cada 100, siendo tres veces más común en niños que en niñas. En la afasia, sin embargo, habría una adquisición del lenguaje (expresivo y comprensivo) completa y, tras una lesión, aparecerían los problemas en forma de pérdida de las capacidades lingüísticas.

En síntesis, el ámbito de la neuropsicología es una de los más interesantes de la psicología clínica y, en concreto, el estudio del concepto de afasia se torna como fundamental a la hora de realizar un adecuado diagnóstico ecológico que posibilite implementar programas de rehabilitación prácticos a quienes padecen esta problemática.

¿Os gusta la neuropsicología? ¿Qué dificultades plantea el estudio de las afasias?