El duelo es un fenómeno psicológico que tiene lugar tras la pérdida de algo/alguien. Conozcamos más acerca de este concepto y qué es lo “normal” y lo “patológico”, así como formas de para superarlo.

Introducción

Permitidme un “chascarrillo”, no sé si sería mejor, en alusión al duelo, hablar del combate entre dos personas que se han desafiado o retado previamente (caben muchas posibilidades), el enfrentamiento dialéctico, deportivo o de otro tipo entre dos equipos, jugadores, etc.; frente al proceso psicológico que supone la reacción de una persona ante la pérdida/muerte de un ser querido.

En cualquier caso, toca hablar de la última acepción que, nada más lejos de la realidad, no equivale a unas “simples” lágrimas tras la muerte de un ser querido o un “simple” sentimiento de pena al pensar en aquellos que nos importan y ya no están.

¿Qué es el duelo?

En psicología clínica, el concepto de duelo,  alude a un proceso de adaptación emocional que sigue a cualquier pérdida (material, emocional, etc.). Esta definición es quizá la más simple, pero no deja de ser la más clara. El duelo implicará fenómenos como:

  • Tristeza
  • Malestar
  • Estrés
  • Incluso puede haber fenómenos alucinatorios relativos a la eventual pérdida de seres queridos.

El proceso de duelo tras la muerte de un ser querido

En el duelo se han distinguido diferentes fases (hay autores que postulan 7 y otros 5), exponiendo aquí el concepto más esquemático. Así, bajo el planteamiento de cinco fases, podríamos hablar de:

  1. Negación (no se acepta la pérdida)
  2. El enfado-indiferencia-ira (desazón ante la pérdida)
  3. Negociación (intentar encontrar una explicación ante la pérdida y/o mitigar sus efectos)
  4. Dolor emocional que incluso puede llevar a la depresión -patológica-
  5. La aceptación que implica la inevitabilidad de lo acaecido..

Pero si se prolongan en el tiempo, serán intensos los sentimientos de anhelo del ser querido fallecido, la pena y malestar intenso, preocupaciones por la persona fallecida o por las circunstancias de su muerte, etc.

Esto llevará a una no aceptación de la muerte, sentimientos de amargura, evitación excesiva de los recuerdos de la pérdida e incluso deseos de morir para poder estar con la persona fallecida.

Obviamente, las alucinaciones mencionadas previamente (ahora sí se enfatiza en el término) pueden seguir presentes y convertirse en elementos angustiantes en la cotidianeidad de quienes ya no están haciendo un proceso de duelo normal.

Diferencia entre duelo normal y patológico

Simplificando, podemos hablar de duelo normal y duelo patológico:

  1. El primero, como su propio nombre indica, supone la pérdida ya mencionada seguida de un gran dolor emocional, implicando una respuesta normal ante la vivencia de algo que nos afecta.
  2. Cuando las dificultades para aceptar la pérdida se prolongan en el tiempo, estamos ante un duelo complicado y/o duelo patológico. El fenómeno patológico supone el denominado en el DSM-5 trastorno de duelo complejo persistente y, será el tiempo, concretamente 12 meses para adultos y 6 para niños, lo que separe un duelo normal de un duelo patológico.

Y por último…

Insistiendo en que el duelo es un proceso (a priori) normal, es importante tomar en cuenta una serie de recomendaciones para superar esta situación con éxito:

  • Es importante no alejarse de otros seres queridos, hablar con otras personas, volver a las rutinas y, asimismo, crear nuevas oportunidades, etc.
  • Tampoco está mal “cuidarse un poco” en todos los términos (relaciones de amistad, viajes, etc.).

Seguro que ese ser querido que anhelamos, estaría más feliz si supiese que intentamos ser felices.

 

 

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