Hikikomori

 

El Síndrome de Hikikomori es una patología típica de Japón en la que adolescentes comienzan a hacer conductas de reclusión en sus hogares mostrando la necesidad de un aislamiento social extremo que, en los casos más graves, puede durar años y dificultar notablemente las posibilidades de integración en la sociedad.

Conozcamos más acerca de esta afección y sus repercusiones.

 

Introducción

Allá por el año 2000, el psiquiatra japonés Tamaki Saito acuñó el término Hikikomori para referirse a una afección típica de la sociedad nipona.

El significado está relacionado con apartarse y, más aún, estar recluido.

En la práctica, la persona con un Síndrome de Hikikomori se aísla de forma voluntaria y/o se auto-recluye, situándose tras estas conductas un conjunto de factores personales y relativos a problemas sociales.

 

¿Qué son los Hikikomori?

Hablar de “los Hikikomori” implica referirse, habitualmente, a varones adolescentes que, de forma premórbida, parten de una personalidad hipersensible, tímida e introvertida, en la que escasean las relaciones de amistad y con una especie de fobia hacia el mundo exterior, que es percibido como algo violento y susceptible de producirles algún tipo de agresión.

No hay que confundir el Síndrome de Hikikomori con el Taijin Kyofusho (también llamado Shinkeishitsu o Antropofobia), que es un subtipo de ansiedad social consistente en una fobia característica de la sociedad japonesa en el que varones jóvenes desarrollan comportamientos evitativos en un contexto de miedo a contraer enfermedades y presentando somatizaciones con fatiga e insomnio.

En el Hikikomori no prevalece la fobia social, sino que el epicentro es un aislamiento social que minimiza o anula cualquier tipo de presión externa.

Las conductas típicas tienen que ver con acciones como encerrarse en sus dormitorios durante periodos prolongados de tiempo (incluso años), no existiendo amistades conocidas y pasando dormidos la mayor parte del día, ya que su actividad es nocturna. Básicamente se dedican a ver la televisión y jugar al ordenador.

En el país del sol naciente se ha acuñado el término de solteros parásitos implicando una caracterización hacia comportamientos “parasitarios” como vivir de los padres y comer solo sopas instantáneas.

Incluso llegan a hacer comportamientos de acumulación de basura pero no dentro de la caracterización de un Síndrome de Diógenes, sino por pura pereza y refuerzo de su aislamiento social, generando basura a partir de esas sopas instantáneas que ingieren u otras comidas basura.

Otros síntomas típicos son el rechazo a asistir al ámbito escolar, la pérdida total de amigos, una baja autoestima, insomnio, personalidad depresiva, baja tolerancia a la frustración y personalidad dependiente (sobre todo la muestran para las relaciones familiares).

 

Peligros de esta conducta asocial

En una sociedad como la japonesa, la aparición de un Hikikomori suele vincularse a un problema familiar interno y el padre abstraerse, dejando todo en manos de la madre y pudiendo ésta generar conductas de sobreprotección.

Lo más habitual es esperar a que pase la situación, como si fuese algo pasajero y no susceptible de beneficiarse de un proceso terapéutico.

De la misma forma, los progenitores pueden sentir vergüenza al contar con un descendiente aquejado de este síndrome.

En algunas familias japonesas se ha optado por enviar al menor al extranjero, dando así a conocer este síndrome en nuestra cultura.

Pero lo más grave de este síndrome es que la persona pierde cualquier tipo de habilidad social e incluso son cuestionables los referentes éticos y/o morales que, al basarse en lo que ven en películas o videojuegos, distan mucho de lo que generaría una adaptación normalizada a la sociedad.

Las diferencias entre oriente y occidente se plasman, y de qué forma, a la hora de plantear un tratamiento para este síndrome ya que, mientras los japoneses consideran un acercamiento progresivo a la sociedad, en occidente se aboga por una intervención más directiva y contundente.

 

Conclusión

Al igual que muchas afecciones típicamente consideradas como propias de una determinada cultura, el Síndrome de Hikikomori, aunque es más típico de Japón, no deja de tener sus correlatos en otros países donde los jóvenes se asilan por miedo a la burla por parte de otros.

En este sentido, ha sido descrito en países de Latinoamérica e incluso en Europa y, en nuestro territorio, el Hospital del Mar de Barcelona llegó a identificar personas con un promedio de aislamiento social de 39,3 meses.

Esto no hace sino confirmar como la sociedad moderna puede llegar a resultar tan exigente como para que los jóvenes prefieran construir una burbuja a su alrededor, que no deja de reflejar la necesidad de cambios sociales centrados en las personas y no en el mantenimiento de un sistema tan excluyente.

 

 

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