Olor de las nubes

¿Sabías que tenemos receptores olfativos en los folículos pilosos?

Más curioso aún es que con unos olores determinados incluso se puede estimular el crecimiento capilar.

Acerquémonos de una forma curiosa al sistema olfativo humano y, de forma divertida, a un consejo certero sobre crecepelos odoríferos.

El olor de las nubes

Si el título no te ha espantado pensando que el redactor está en modo Garcilaso de la Vega o imbuido en una sobredosis de romanticismo, te diré que las nubes tienen muchos componentes y que esta pregunta de anuncio comercial tiene su intríngulis.

Pensar en el mundo de los olores me lleva a navegar entre el almizcle y la coliflor. No me preguntéis a qué huele el primero pero dicen que huele de maravilla.

El caso es que si pensamos en olores probablemente no nos salgan muchas cualidades del olfato.

Sin embargo sí nos sucede en otros sentidos como el gusto (dulce, salado, ácido, amargo y umami) o el tacto (presión, temperatura, dureza y dolor).

Es más, en el olfato solemos tirar del socorrido “huele bien” o “huele mal” y, a lo sumo, “hueles muy bien” frente a “que peste”.

Clases de olores

Tirando de los que entienden de olores, se han llegado a señalar siete cualidades básicas del olor entre las que están el:

  • Almizcle
  • Pútrido
  • Picante
  • Alcanforado
  • Etéreo
  • Floral
  • Menta.

Perdonadme, pero a mí me salen más y con cierta preponderancia escatológica (sé que esto he de hacérmelo mirar).

  • Fétido
  • Hediondo,
  • Apestoso
  • Rancio
  • Pestilente
  • El contundente podrido

Bien podrían ser cualidades del olor y seguro que nos hacen imaginar elementos (cuando no personas) que poseen estos atributos.

Aromas

En esto de los aromas la cosa se complica más de lo que parece, ya que más allá de nuestras narices; perdón, epitelio olfativo, disponemos de receptores olfativos en diversas áreas del cuerpo entre las que incluso se encuentran los folículos pilosos.

Además, son sensibles ante moléculas odoríferas y, por tanto, más allá de bulbo olfatorio, células mitrales, glómerulos olfatorios y demás estructuras del sistema nervioso implicadas en el olfato, son reactivos ante la estimulación.

Hete aquí que se ha descubierto un receptor olfativo con nombre de robot de la Guerra de las Galaxias (OR2AT4) que al ser estimulado por el Sandalore, aceite sintético derivado del sándalo, puede provocar (¡sí!, habéis leído bien) el crecimiento capilar.

En el mundo de la alopecia estas cosas preocupan (y mucho).

Pensad que un simple aceite de sándalo de los que venden en nuestras queridas y nunca bien consideradas tiendas de todo a 100, 1€ o lo que haga falta, podría hacer las veces de un crecepelos.

Ahora bien, tampoco penséis que os convertiréis en Chewbacca (por seguir con el rollo galáctico).

Dejando los temas personales (ejem), en esto del olfato cabe destacar que todos tenemos el nuestro y que es de las pocas características exclusivas, es decir, que las cosas nos huelen diferentes a unos y a otros (por ello será esto de los olores gastrointestinales internos que se exteriorizan y el dador no siente lo mismo que el receptor –avisé de la posible deriva escatológica-).

Puestos a seguir describiendo el sentido del olfato, las mujeres (en general) lo tienen más potenciado (lo cual, en ocasiones como la del anterior paréntesis, puede no ser bueno) y también es posible oler el miedo –feromonas .

Algo interesantísimo es la capacidad de los olores para la génesis de recuerdos en nuestros primeros años de vida y más aún, algunas de las principales funciones como la detección y orientación hacia eventuales fuentes nutrientes, reconocer territorios o lugares, detectar información medioambiental e incluso a posibles parejas para el apareamiento (las feromonas exigen otro post).

Conclusión

En todo caso, he de confesar que no llego a la anosmia pero quizá sí a la fantosmia (detecto olores donde no los hay).

Puesto a pedir, me encantaría tener un pelín de hiperosmia renegando del refrán más valen frutos que flores, que los unos dan sabores y las otras no más que olores.

Lo sé, sabes que reniego porque estoy pensando en captar intensamente el aroma de una planta arbórea, de flores pequeñas y fruto semejante a la cereza (Santalum Album), ya que las nubes -no se me olvidó el título-, no huelen a nada.

 

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