Feliz año nuevo… es lo primero que quiero decir, no vaya a ser que luego se me olvide y la liemos. He de señalar que, en esto del horóscopo, no es algo que busque pero que, como aparezca la posibilidad de mirarlo y esté delante de mí, no evitaré leerlo y asumirlo como dogma de fe, si me interesa; o rehuir de ello si es lo que toca. No obstante, todos sabemos que es difícil huir de algo que, difícilmente, pondrá trabas a tu devenir. Pese a mis comentarios, hay gente que se aferra de forma acérrima a este singular pronóstico vital, llegando a conferir al mismo un aire de ciencia pluscuamperfecta de la que, el resto de la humanidad, no ha de realizar cuestionamientos si  la previsión es favorable para nuestras vidas.

Puesto a creer, he de decir que mi signo es Sagitario. Sí, el de la flecha, el que en la serie de dibujos animados de los Caballeros del Zodiaco lo petaba…; a ver qué os creéis. Pero la realidad es muy hiriente para mi desgracia. Sé que somos millones los que a diario leemos el horóscopo en internet, periódicos, televisión (esto a las tantas y… sobran calificativos) u otras formas de comunicar la supuesta realidad futura. Cierto es que, cuando te lanzan tu previsión, encontrarás frases tan profundas como tu actividad laboral tendrá cambios, a nivel sentimental has de experimentar emociones o a nivel económico te impregnarás del ambiente que te rodea. Total que, entre esto y una ameba, la segunda te aporta algo de vida y lo otro contribuye a tu ensimismamiento vital. Sin embargo, todos hacemos un maravilloso (es ironía) ejercicio de autoaplicación y lo asumimos como propio, creyendo que nuestro futuro está predeterminado.

Lo cierto es que un tal Bertram Forer fue quien dilucidó la influencia de los horóscopos en nuestra vida. En el año 1948 realizó un experimento que consistía en un test de personalidad con preguntas muy sencillas (p. ej.: qué color te gusta, cuál es tu música favorita, etc.). Al finalizar esta prueba estregaba los resultados y todos quedaban maravillados de cómo era capaz de detectar su personalidad. Lo más gracioso es que todos los participantes recibieron la misma descripción de su personalidad, pero la globalidad se atribuía las características que el investigador pronosticaba. En la práctica, todos asumimos generalidades y/o intentamos aplicarlas a nosotros mismos.

Por ello, permitidme personalizar algo. Ya os dije que soy Sagitario y he leído que, más allá de estar regido por Júpiter (conciencia superior y un planeta gigantesto), amén de ser el noveno signo del zodíaco y estar representado por un arquero; me interesa el horóscopo (no lo digo yo, sino el mismo horóscopo). Leyendo la previsión, me dice que será un buen año y que conoceré a personas enriquecedoras, que aprovecharé las oportunidades que me brinda la vida y actuaré de forma productiva. Habla de que tengo un espíritu emprendedor y que tendré la fortaleza necesaria para lograr mis fines. Por añadidura, aceptaré los desafíos y actuaré con propiedad porque seré capaz de hacer todo lo que me proponga. Por cierto, mortales (con la previsión me he venido arriba); al final de año gozaré de todo lo conseguido, toda vez que también lo haya disfrutado durante su consecución.

No sé cuál signo sois vosotr@s, pero tengo claro que el tal Forer lo clavó.  Lo peor es que, como uno es ambicioso no me ha convencido del todo esta previsión astral y me he ido a la de China. Allí soy una serpiente y parece que he de adaptarme al estilo del ratón. Plantean que no he de empujar mi suerte y que es un buen año para la inversión (ojalá pudiera). Ahora bien, dicen que tenga cuidado con la misma y que, a la postre, vele por mi salud y la de los que me rodean. Total que, en castizo, esta previsión es un ni contigo ni sin ti o previsión perro del hortelano.

No vamos a engañarnos en que los horóscopos, algunas personas conocidas o nuestros propios pensamientos si estamos por la labor; tienden a decirnos que avancemos y que, incluso, nuestro período más inmediato será mejor. No hay ninguna duda de que podemos hacer muchas cosas si nos lo creemos. Detrás de esta posibilidad es muy posible que esté la empatía, bondad y determinación de ayuda al otro. Tampoco es que esté imbuido en el buenismo, sino que sólo desde este punto de vista, llegará la ayuda a los otros y el propio progreso.

Total que, a riesgo de parecer un Medium de medio pelo trasnochado he de decir que para mí, lo más importante, es desearos feliz año nuevo a todos los signos del horóscopo, pero siempre que aparquéis alguna de vuestras convicciones, tengáis calma y os dediquéis a nuevos desafíos o actividades. Jaja… lo sé… parezco un futurólogo. En este caso, hablo de la predicción para Leo. Sin embargo, la principal predicción debe ser siempre la que nosotros construyamos desde el interés/deseo, motivación/actitud y acción… luego consecuencia. Desde ahí, no hay horóscopo que valga y, en todo caso, si sirve algo de lo que digo, es muy probable que os pueda ir bien en lo económico, en lo amoroso/afectivo y, ojalá, que en lo más importante, la salud. Feliz año 2020.