¡Hola PIRadas y PIRados! ¿Cómo estáis? Hoy os presentamos a Álvaro, que acaba de estrenar su plaza de residente de Psicología Clínica en el Hospital de la Paz. Seguro que le habréis visto en las tutorías de tratamientos. ¡A ver qué nos cuenta!💻

  1. ¿Cuándo sacaste el PIR?

Después de dos convocatorias, obtuve mi plaza este último año, en el examen 2019/2020.

  1. ¿Nos recomiendas un libro?

Uff… tendrá que ser La tierra baldía, de T. S. Elliot.

  1. ¿Qué pequeño placer de la vida te hace más feliz?

La música y la lectura. ¡No podría vivir sin tocar el piano!

  1. ¿Qué es lo que más te ayudó en la preparación del examen?

Un método fuerte y organizado. Ir dando palos de ciego puede ser terriblemente cansado e improductivo.

  1. Dinos una persona (famosa o no) que te inspire mucho.

Con un poco de humor… Egas Moniz: aunque te pases la vida rebanando el cerebro a la gente y dejándolos peor de lo que estaban, ¡siempre puedes ganar un Nobel!

  1. ¿Cuál era tu asignatura favorita mientras estudiabas?

Sin duda, psicobiología. Puede que sea complicada, tortuosa e inabarcable, pero el cerebro esconde los mayores misterios de la humanidad.

  1. ¿Y la menos favorita?

Psicología Clínica Infantil… Al final fue la asignatura que mejor dominaba, ¡pero es que de entrada me cuestan mucho los niños!

  1. ¿Qué te relaja cuando te dan los nervios?

Escuchar música (rock, por favor) mientras ando de un lado a otro como un pato mareado.

  1. ¿Qué te gusta hacer un día sin planes?

Durante el PIR hay que estudiar mucho, muchísimo, y los pocos días libres que había no tenía cuerpo para nada. ¡Así que un café y un libro eran siempre una gran opción!

  1. Con lo bueno y con lo malo, ¿volverías a presentarte al examen?

Sin duda. Es lo que todo el mundo dice, y suena muy irreal, sobre todo cuando lo lees de otros siendo aún opositor. Pero la óptica cambia por completo cuando consigues, por fin, entrar. Ahora veo todo el camino con cariño. Por supuesto que me acuerdo de los momentos malos, que fueron muchos, y de todo el estrés que pasamos (en mi caso somatizado al extremo). Pero todo eso y más merece la pena.

¡Gracias Álvaro!