Jessica Alonso Rey puesto nº179 

Convocatoria PIR 2020

  • Puesto: 179
  • Expediente: 7.50
  • Aciertos: 129     Fallos: 44        Blanco: 0
  • Nº de convocatorias: 2’5

Hola Futuros PIRes!

Este año, en vez de leer la experiencia de los compañeros, soy yo la que comparte la suya y ya solo por este hecho, merece la pena cada minuto del recorrido hasta llegar aquí, así que lo primero que me gustaría hacer es animar a las personas que no han conseguido su plaza este año a que peleen por ella porque algún día se consigue y que son unos campeones ya por el simple hecho de meterse en esta aventura.

Mi trayectoria

Mi trayecto ha sido más bien breve, pero parece que hubiese pasado media vida desde que empecé.

Acabé la carrera en 2013 sabiendo que algún día sería o al menos intentaría ser PIR, pero tenía claro que antes de ello quería vivir y trabajar fuera de España, y meterme a opositar suponía renunciar a eso, así que terminé la universidad, hice las maletas y me fui a diferentes países.

Después de 5 años fuera, volví y me puse a trabajar en un hotel que hacía que cada día llegara a casa con la sensación de no estar en el camino adecuado, así que después de hablarlo mucho con mi pareja que es con quien vivía y vivo, dejé el trabajo y decidí comprar los manuales de Cede.

Primer contacto con el examen

Esto fue en el verano del 2018 pero no puedo decir que ese medio año hasta el examen fuera opositora, porque lo único que hice fue leer por encima algún manual, aunque si me sirvió para mentalizarme de todo lo que acarrearía esta decisión.

Me presenté al examen para ver lo que era estar 5h sentada delante de unos papeles que podían hacer que tu vida cambiara por completo y como era de esperar, fallé más preguntas de las que acerté.

Cuando leí la pregunta de la técnica del pie en la puerta pensé “que cosas más raras estudia esta gente” y en cambio, cuando vi la de la agnosia de las marcas topográficas dije “pues no es tan difícil esto”.

Quedé sobre la 2800 y me hizo ilusión porque me di cuenta de que al menos 2000 personas iban 0 preparadas al examen, así que me motivé pensando en ello y me quitó algo de presión, ya que si pensaba (y pienso) en el ratio PIR me echaba a temblar.

Primer examen en serio

El examen fue el 2 de febrero y yo el 5 empecé, ya ahora si, a estudiar. Me apunté al curso de mayo online así que entre febrero y mayo me leí y subrayé todos los manuales.

Según me iban llegando los esquemas de clase (que para mí fueron de lo mejor) los iba rellenando con lo que había subrayado de los manuales gordos con la idea de no volver a acudir a ellos.

Aunque ese trabajo me llevó gran parte de ese primer año, creo que hice un buen trabajo y tenía unos esquemas muy completos. Estudiaba de lunes a viernes y cuando pasó el verano empecé a estudiar también los sábados, nunca los domingos.

Recuerdo que el mes de enero me encontraba con mucha ansiedad, con miedo a no recordar nada en el examen, con la sensación de no saber nada… típica de todos, pero tranquilos, es solo nuestra imaginación queriendo torturarnos.

En el examen me comió el tiempo, quedaban 30min y a mí aún me faltaban 60 preguntas, entre ellas los tochos de experimental, además de pasar todas las respuestas a la plantilla, así que fue bastante desesperante.

Aun así, quedé la 504, nada mal para como me sentí durante esas 4h.

Que falló

Siempre pienso que lo que me falló en esta primera convocatoria fue la técnica del examen. Al haber estado en un curso online, no hice simulacros en papel, por lo que yo no había practicado el enfrentarme a un examen (que es de lo que trata el PIR, hacer un examen) y en el oficial lo noté mucho.

Tampoco hacía preguntas durante la semana, muy de vez en cuando hacia alguna, pero nada que ver a las que creo que habría que hacer (MUCHAS).

Segundo examen y ultimo

Mi segundo y último año de estudio empezó en mayo.  Se suponía que me iba de viaje por Asia un mes entero, lo que iba a suponer la separación de una convocatoria de la otra, pero vino el confinamiento y nos encerraron a todos en casa.

La gente me decía que podía aprovechar para adelantar el estudio, pero yo no encontraba las ganas por ningún lado y después de hablar con Rosa (nuestra diosa Rosa) me quedó claro que no podía forzarme y que cuando encontrara esa motivación, sería el momento de empezar.

Me apunté al curso Repir que empezaba en abril, pero como digo, hasta mayo no logré coger un libro.

Que fuera online para todos a mí personalmente me dio mucha vida, porque logré conocer a gente en la misma situación que yo (un saludo a mi grupito chocobons que son geniales y han sido de muchísima ayuda) y eso me hacía sentir menos sola, porque lo más duro para mí era cuando veías que todas tus amigas empezaban a casarse, a comprarse casa, a tener hijos…y te ves a ti “pausada” en tu vida de estudiante, sin ingresos y con un futuro de incertidumbre total.

Y no es que envidiara esas cosas que estaban pasando a mi alrededor, porque yo sentía que estaba donde quería estar, pero me hacían plantearme esos “y si nunca consigo esto, y si estoy invirtiendo tanta vida en algo que puede que nunca dé sus frutos…”.

Esos “y si” que solo logran hacerte aún más duro el camino y que no aportan nada bueno, por lo que recomiendo disfrutar de las cosas que están pasando en el presente y dejar los miedos del futuro aparcados, porque solo consiguen que el camino se vuelva algo lleno de preocupaciones y ansiedad que no van a ayudarnos, y como siempre nos decía Rosa:

 Aquí se mete quien quiere, nadie está haciendo esto obligado.

Esta manera de ver las cosas es algo de lo que me di cuenta tarde y creo que si durante el proceso me hubiese centrado en lo que sí podía controlar y hubiera dejado de imaginarme el que pasaría si no me lo sacaba, hubiera disfrutado mucho más del estudio y me hubiera ahorrado muchos días malos, que ya de por sí siempre los va a haber, pero hay días malos que nos los provocamos nosotros mismos y que son evitables.

Llega el examen

Llegó el examen y bueno, poco tengo que escribir sobre ello, una verdadera humillación a la profesión. Había estudiado muchísimo estos 2 años, como muchos que entraron, pero también como muchos compañeros que se quedaron fuera, creía y creo que sabíamos muchísimo más de lo que nos dejaron reflejar en esas 4h de constante batacazo en cada pregunta, lo que me hizo sentir mucha rabia en los siguientes días al examen, aunque luego tuviera plaza.

A pesar de las rachas de 10 preguntas seguidas en donde no sabía ni de qué me estaban hablando, pienso que conseguí dominar el examen y que no fuera él quien me dominara a mí, cosa que había practicado mucho en los simus, aunque a ratos se hacía bastante complicada esta tarea.

Este año tengo que decir que hacia un mínimo de 100 preguntas a diario desde cedeexam, todas las semanas hacia un simulacro nuevo en formato papel y con su respectiva plantilla y me controlaba el tiempo. Es en esto en lo que más me he centrado en este curso, en crear una técnica de examen que no tenía.

Al igual que el año pasado, estudié de lunes a viernes hasta octubre y ya a partir de ahí empecé a meter también sábados, pero una vez más, nunca domingos.

En agosto me fui 20 días de vacaciones y en navidad 10 a casa de mis padres en los cuales tampoco estudié, así que recalcar que descansando también se saca plaza.

Agradecimientos

Quería agradecer muchísimo a aquellas personas que siempre me han apoyado y confiado en mí (a veces en exceso y con esa carga que eso me suponía de no querer defraudar a nadie y menos a mí misma), porque la plaza me la he ganado yo con mi esfuerzo, pero sin ese apoyo cada vez que flaqueaba nunca lo hubiera conseguido.

Todos quieren ayudarte y todos creen en tí, pero verdaderamente nadie puede llegar a entender lo que sentimos y los fantasmas que nos pasan por la cabeza durante este complicado camino, el de algunos más largo que el de otros.

Yo he tenido la suerte tener al lado a alguien que me ha apoyado siempre y me ha impulsado a seguir dando lo mejor de mí incluso en los días que sentía que nada tenía sentido y que estaba desperdiciando el tiempo, diciéndome siempre que lo que yo estaba haciendo no era solo una inversión para mí, que era una inversión para los 2, para nuestro futuro, porque estaba en el camino que me daría un trabajo del cual llegaría a casa con la felicidad de estar donde de verdad quería estar, y que yo fuera feliz, también era algo que le incumbía a él y a nuestra calidad de vida, así que quería dedicarle unas líneas de esta experiencia porque no he podido tener un mejor compañero de aventura.

También mi familia y amigas han sido fundamentales en los ánimos, siempre contaba con ellos, aunque fuera detrás del móvil y he tenido la suerte de que han confiado tanto en mí y tenían tan claro que lo lograría que de una manera u otra ha hecho que yo también me lo creyera y lo tuviera siempre presente que era capaz de conseguir esto.

Quizás nunca llegaron a entender lo que supone opositar, porque quien mejor llega a entender lo que es esto es la persona que vive contigo las 24h al día y aguanta tu montañeo ruso, pero en la manera que podían, siempre me hicieron ver que los tenía ahí para cuando los necesitara.

En el proceso también te das cuenta de qué personas se quedan a tu lado y aguantan tus chaparrones de tristezas y malos ratos y las personas que desaparecen como por arte de magia, pero incluso esto es algo que veo positivo, porque te ayuda a darte cuenta de que no todo el mundo se mantiene a tu lado en tus momentos más difíciles y valoras aún mucho más a aquellos que sí que se quedaron en lo que muy probablemente sea una de las aventuras más solitarias de tu vida, así que no tengáis miedo a perder a gente por el camino, porque aquellos que sí que se quedan son los que realmente merecen tu tiempo, el resto era simple cuestión de tiempo perderlos.

Esto es algo que me costó mucho asimilar y después de todo, me alegro de cada aprendizaje que me ha dado el proceso PIR, tanto académicamente como personalmente, porque me ha ayudado a darle a cada problema la importancia que se merece.

Conclusión

Espero que mi historia os sirva para motivaros y deciros que SE PUEDE, todo es cuestión de tiempo, ganas y pelear por lo que queremos.

Invertimos mucho para conseguirlo, pero también es mucho lo que nos regala luego el PIR y el ser especialista de la Psicología Clínica, y merecen la pena esos años de sacrificio si luego vamos a poder tener tantos años de satisfacción gracias a este trabajo.

Pero eso sí, no os olvidéis de vivir y disfrutar del camino, que el PIR supone mucho, pero no lo es todo en la vida.

 

 

 

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