Micaela Peral Roldán

Convocatoria PIR 2020 examen marzo 2021

Puesto 42

Expediente: 8,97.

Aciertos: 135. Fallos: 37. Blancos: 1.

Mis primeras líneas van dirigidas a dar la enhorabuena a todos mis compañeros que han conseguido su ansiada plaza, pero también a felicitar a todos aquellos valientes que se han enfrentado al examen de este 27 de marzo de 2021, que nos rompió los esquemas y tambaleó todavía más nuestras emociones, en uno de los años más difíciles como consecuencia de la pandemia.

Ese examen no nos define ni como profesionales, ni como personas, que el trayecto de esta oposición solo es una faceta más de nosotros, pero no la única, ni la más valiosa.

Mi experiencia

En cuanto a mi experiencia por esta carrera de fondo que es el PIR, ya había oído hablar de esta opción a lo largo del grado y, unido a mi interés por la Psicología Clínica, decidí sumergirme en este mundillo.

Consulté opiniones de profesores, escuché experiencias de gente que ya tenía el título y todas coincidían en una frase: “Vale la pena el esfuerzo dedicado, pero es importante que sepas dónde te metes”.

Con todo ello, busqué academias para preparar el examen y la que más se amoldaba a mi situación personal fue CeDe, puesto que me ofrecía una gran cantidad de opciones.

Comienzo de preparación

En mi primer año de oposición, opté por la modalidad “a distancia”, ya que había salido recientemente de mi último año de carrera en Valencia y tenía que volver a casa de mis padres en un pueblecito de Cuenca.

Me apunté en julio de 2019, pero realmente no empecé a estudiar en serio hasta principios de septiembre, ya que necesitaba que el verano tras finalizar el grado fuera de descanso y recargar pilas.

Mientras tanto, me planifiqué los meses dejándome orientar por la guía que la academia proporciona, algo que me ayudó muchísimo a enfrentarme a algo totalmente nuevo (aunque todos sabemos que el planning siempre termina modificándose día sí y día también).

 

Primera convocatoria

Ese año iba con la idea clara de que era prácticamente imposible conseguir plaza, por ser primera convocatoria y porque el tiempo jugaba en mi contra (el examen fue en enero).

Aun así, no desistí y seguí con la actitud de “darlo todo” y solo me centré en intentar aprender los manuales y hacer los pocos simulacros que quedaban. Disfrutaba con ellos, porque están redactados de una forma muy didáctica, similar a lo que estaba acostumbrada a leer en la carrera y, conforme los asimilaba, iba integrando aspectos del grado que estaban inconexos, que no habían calado lo suficiente como para encontrarles la relación o que eran realmente nuevos, con lo que tenía la sensación de estar aprendiendo y no solo del tener que sacarme un examen.

Otro aspecto que considero un error fue no hacer apenas preguntas, puesto que una parte importante es saber responder a un examen tipo test como el del PIR y encontrar tu estrategia.

 

Conclusión del primer año de preparación

Así pues, las conclusiones que saco de este primer año y que recomiendo son, si lo tenéis claro, presentaos al examen al acabar la carrera porque permite “amueblar” la cabeza con todo lo visto en el grado y que no descuidéis hacer preguntas paralelamente al estudio de los manuales, ya que te ayudan a focalizarte en lo importante y a aclarar conceptos que se nos pueden escapar.

 

Continuación de la preparación

Obviamente no conseguí plaza quedándome bastante lejos, así que, tras un tiempo de descanso, volví “a la carga” en marzo de 2020 empezando lo que sería mi segunda y última convocatoria.

Decidí seguir con CeDe, ya que la corta experiencia fue buena. Escogí la opción de las aplicaciones (santo CedeExam, CedeMemory y cedePirGo) porque sentía que no había aprovechado los manuales como debiera y que hacer preguntas de manera continua era algo que todas las personas con plaza recomendaban. A día de hoy, sigo considerando que un aspecto, entre otros, que marcó la diferencia entre un año y otro fue ese, hacer muchas preguntas.

Recuerdo que fue un año duro por la soledad que supone prepararte el examen en casa y sin clases, a lo que se añadió el confinamiento.

 

Segundo año de preparación

En este segundo año respetaba los descansos, algo que no hice el pasado por tema de tiempo, pero que en algunos casos parecían no serlo al no poder salir de casa ni distraerse fuera del sitio donde día tras día estudias.

La cosa parecía ir a peor, pues a la sensación de fatiga acumulada y de que todas las semanas terminaban por ser iguales, se añadía la sensación de estar estancada, de no subir aciertos, de incluso bajar, de no saber cómo estudiar, ni qué debía hacer para mejorar.

Ante ello, el papel de tutora de Rosa fue fundamental, pudiendo tener charlas telefónicas con ella ayudándome en todo, con un trato personal y llano que me permitió ver la oposición desde otro prisma y junto con el apoyo de mi familia, pareja y amigos que siempre me hicieron “mantenerme a flote” (¡rodeaos de gente que os permitan sentirlo!).

 

Nuevas publicaciones

Pero no contenta con todo lo que estaba ocurriendo, me entero de la publicación de los nuevos manuales (“toc, toc, soy Belloch”).

Ante la incertidumbre que suponía la aparición de un manual nuevo de referencia y la decisión de dedicar tiempo a estudiarlo o no, me apunté al curso Updates de Clínica que ofrecía CeDe a menos de tres meses del examen oficial.

Supuso un aire fresco, en el sentido de poder aprender y leer otro contenido que no fuese el de los meses anteriores (ya que en ningún momento amplié con otro manual u otra información que estuviera fuera de los manuales de la academia, los cuales considero bastante completos).

Además, fue mi primera toma de contacto con clases online e impartidas por los profesores de la academia, lo cual amenizó y redujo el estudio, pues enfatizaban aspectos o proporcionaban “trucos” que de otra manera no hubiera podido memorizar en mi cabeza.

 

Último mes antes del examen

El último mes lo describo como una montaña rusa de emociones, en el cual había momentos de confianza y fortaleza, seguidos de pensamientos de ineficacia y de visualizarme sin plaza.

Me dediqué a consolidar contenidos y conceptos de los resúmenes que fui haciendo a lo largo del año, basándome en el libro de esquemas, exámenes de convocatoria y repitiéndome a mí misma:

Alea iacta est” (la suerte ya está echada).

Así hasta la mañana del día anterior al examen, en la que repasé algunas preguntas que me quedaron en el tintero y di por concluido este año, saliendo por la tarde a dar un paseo por el campo y despejando mi mente para el siguiente día, el día que, a pesar de sus sombras, hubo una luz, conseguir la plaza PIR.

 

Consejos

Mis consejos: escuchad; dejaos aconsejar y ayudar; respetad vuestros ritmos y evitad comparaciones con los demás, que en la mayoría de los casos son odiosas; descansad cuando el cuerpo os pida tregua; haced vuestro planning y permitíos fallar, pero sobretodo aprender.

Para finalizar, os quiero mandar mucha fuerza y ánimos a todos los que seguís en esta carrera, pero también a los que han decidido apartarla a un lado por el motivo que sea, y a los nuevos valientes que os vais a enfrentar a ella.

 

 

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