Paloma Trigueros Ramos

Puesto: Nº 51 Convocatoria 2019 (Examen PIR  Enero 2020)
Aciertos: 143, Fallos: 29, Omisiones: 3
Expediente: 8.54

Desde 3.º de carrera ya sabía lo que quería, pero en ese momento parecía que no lo podías decir en voz alta porque lo que venía después era un bombardeo de frases del tipo “El PIR es imposible”, “La gente se tira más de 4 años para sacárselo”, “No te merece la pena”, “Hay muy pocas plazas” y un largo etc.

Así, tres días después de mi último examen de carrera, me llegaron los libros de CEDE y empecé a ello. Al principio no entendía porqué después de cuatro años de esfuerzo durante la carrera me estaba quedando sin verano, simplemente con una semana de vacaciones en agosto, pero las fechas estaban ahí y el verano era un sacrificio que había que hacer para llegar con posibilidades al examen. Mi primera convocatoria no fue mal, me quedé la 400 y algo pero con la sensación de que el examen había podido conmigo. Esa sensación fue clave en la preparación del segundo año porque no lo dediqué únicamente a estudiar, también aprendí a controlar mis estados cognitivos, la ansiedad, la atención y todo gracias a un primer examen al que fui con todo. Nunca durante mi preparación del PIR se me pasó por la cabeza presentarme al examen a probar y creo que esto fue uno de los motivos por los que, después de 16 meses de esfuerzo, tengo por fin la plaza.

Mucha gente me pregunta que si lo volvería hacer y yo tengo 51 motivos para demostrarles que sí. Durante la preparación del PIR adquieres un nuevo estilo de vida y como todo buen estilo de vida debes tener tus momentos de descanso (cosa que no respeté en mi primera convocatoria), es un estilo de vida donde aprendes de ti, a conocerte y a sorprenderte porque ahora sabes que lo que antes nunca imaginabas, como estudiar 8 horas de media cada día, se convierte en nada cuando has sido capaz de estudiar 12, y todo esto lo haces porque eres capaz de sacrificarlo todo por verte en una lista al lado de un número. Tu número, ese número que lo va a representar todo y del que vas a estar toda tu vida orgulloso. Para mí el PIR ha sido una experiencia muy dura pero mucho más gratificante. Todas las personas que he conocido durante mis horas de estudio en la biblioteca son amigos que sé que van a estar para todo, porque en su momento lo estuvieron, porque te compraban agua en los días de calor, te compraban café cuando te dormías y porque te sacaban de la biblioteca cuando tú no querías pero lo necesitabas. Y mi familia. Mi familia se encargaba de mantener la base de la pirámide de Maslow, eran los encargados de asegurarse que dormía y comía las horas que un ser humano necesita, y más en los últimos momentos del examen, y he de decir que la semana del examen me puse enferma con gripe, con fiebre, el pack completo y tenía que repasar la asignatura de Clínica en tres días (para que os hagáis una idea la asignatura de Clínica abarca todo el DSM 5, tratamientos y modelos teóricos), y yo apenas podía conmigo, pero al final puedes y son estas cosas las que te hacen sonreír al recordar tu paso por el PIR y entender que los límites son los que se pone uno mismo y que sin ellos podemos llegar a la Luna y más allá.

Así que, SÍ, volvería a hacer el PIR una y otra vez porque es una experiencia vital en toda regla y si amas la psicología clínica te animo a que pases por ella. Muchas gracias a todos por todo

PD: Por fin R1 del Ramon y Cajal!!