Teresa Sanz Blanco

Puesto: Nº 45 Convocatoria 2019 (Examen PIR  Febrero 2020)
Aciertos: 143, Fallos: 27, Omisiones: 5
Expediente: 8.21

Mi experiencia con el PIR comenzó en septiembre de 2017. Al terminar la carrera ya tenía claro que era lo que quería hacer, a pesar de que una profesora me dijera que tenía más posibilidades de que me tocase la lotería que de sacar plaza (he conseguido plaza pero todavía no me ha tocado la lotería).

Tas apuntarme al curso intensivo de Cede quedé en la posición 427, lo que me animó a seguir estudiando, esa posición me decía que era posible y que iba en la dirección correcta.

Decidí apuntarme al curso presencial de mayo, tras unos meses de descanso, y seguí el mismo método de estudio que la primera vez. Leyendo y subrayando los manuales en la primera vuelta, completando los esquemas de clase en la segunda y repasando los esquemas en la tercera. Completado con simulacros y preguntas.

Posición 157 en mi segunda convocatoria y el palo de mi vida por no haberlo conseguido, la sensación de estar perdiendo mi vida (mi dedicación era exclusiva) y plantearme si de verdad merecía la pena tanto esfuerzo. Con mucha ayuda de mi entorno me doy cuenta de que claro que merece la pena si es lo que quiero, así que vuelvo a intentarlo.

Esta vez me apunto a las clases presenciales de los sábados, siempre me ha ayudado mucho ir a clase, me ayudaba a cambiar de rutina y me servía para repasar y consolidar conceptos.

Sin duda ha sido el año más difícil de estudio, cada vez me pesaba más el tiempo empleado y más me desconcentraba pensando en una “opción B” por si acaso volvía a quedarme fuera. Tenía que recordarme una y otra vez por qué estaba haciendo esto para motivarme y seguir estudiando.

Mi rutina de estudio siguió sin muchas variaciones, menos tiempo empleado con los manuales y más con los esquemas de clase. También más simulacros y más preguntas. Nunca he ampliado, ni me lo he planteado, porque considero que los manuales de Cede son muy completos, tampoco he hecho esquemas propios ya que me resultaba más cómodo estudiar con los esquemas de clase.

Y, finalmente, tras un examen que sentía que no estaba controlando ni estaba reflejando una mínima parte de lo que sabía, he conseguido el puesto 45.

No creo que mi consejo sea más válido que el de alguien que no ha sacado plaza, ni que pueda daros algún truco de cara a la preparación, pero sí me gustaría que mi experiencia sirva para recordaros que es posible sacar plaza y animaros a continuar o empezar este camino.

En mi opinión, y sobre todo a partir de la segunda convocatoria, lo más importante es cuidar la parte emocional y motivacional de la preparación. Escucharse a uno mismo, saber lo que necesitas en cada momento y permitirte dártelo, tener claro tu objetivo mientras estudias y no perder el tiempo pensando en “qué pasará”, sino centrarte en lo que estás haciendo ahora, y sobre todo, descansar y desconectar.