Alumna de CEDE. Curso Ciudades 2025.
¡Hola! Mi nombre es Irene y saqué plaza en mi primera convocatoria.
Escribo esta entrada para contar mi experiencia, pero, sobre todo, para animaros a escuchar o leer otras historias pues no hay un camino mejor que otro ni una forma de hacer las cosas que sea la correcta.
¿Cómo fue tomar la decisión?
Al principio, el PIR no estaba en mis planes. La gente hablaba mucho sobre su dificultad, además de escucharse infinidad de bromas sobre cómo son los psicólogos en la pública, lo que alejaba cualquier deseo de contemplarlo como una opción de futuro.
Así, me apunté al Máster en Psicología General Sanitaria y, al acabarlo, estaba muy asustada tanto por la sensación de no estar preparada como por las dificultades laborales que me encontraba. Esta situación, junto con una comprensión más realista de cómo es el papel de un psicólogo clínico —porque sí, aunque queda muuuuuuucho por hacer, su labor sí marca una gran diferencia— me llevaron finalmente a tomar esta decisión. Desde luego también influyeron la estabilidad, los recursos y los aprendizajes que ofrece la pública como no lo hace ningún otro lugar —no te va a faltar trabajo ni vas a tener que mandar más currículums en cuatro años (¿no te parece increíble?). Además, a ello se le añade la posibilidad de rotar por diferentes dispositivos, acompañada de grandes profesionales, aprendiendo en cursos y congresos y compartiendo esta experiencia con muchos compañeros.
Con la decisión tomada, me matriculé en el curso ciudades que empezaba en abril, pero los primeros meses seguía con el trabajo final de máster y todavía tuve algunas semanas donde trabajaba esporádicamente en hostelería o en el lugar donde hice las prácticas. Además, la motivación tardó en llegar, porque había mucho que hacer y todavía no sentía el proyecto como propio. Pero poco a poco empecé a dominar el material, la motivación llegó y todo empezó a ser más fácil con el tiempo.
¿Cómo fue la preparación?
Aspectos clave fueron la toma de decisiones, organizarme bien y, especialmente, formar parte de un grupo maravilloso con el que estudiar.
Por un lado, decidí dedicarme al PIR de forma exclusiva. Desde luego, esto es un privilegio del que no dispone todo el mundo, pero, ya que podía, quise ir a por todas con un objetivo claro (aunque he de reconocer que si hubiese necesitado un año más seguramente habría trabajado por oxigenar mi día a día y así desconectar un poco del PIR).
Por otro, la organización fue clave. Estudiando de lunes a viernes, clase y simulacro los sábados y, sí o sí, descansar los domingos. Algo esencial para no perder la cabeza fue descansar y no descuidar otras cosas importantes. Aunque hay que renunciar a cosas cuando se oposita, tampoco puedes hipotecar tu vida: disfruta con los tuyos, haz deporte o duerme más un domingo. Además, aunque no es imprescindible, yo usaba un reloj para calcularme las 8 horas de estudio (¡ojo! siendo flexible, si no se llega, no se llega, pero así podía tener un conocimiento real de cómo estaba aprovechando el tiempo y si necesitaba hacer cambios).
En cuanto a cómo estudiar es algo que se va modificando con el paso del tiempo. Afortunadamente, conseguí plaza, pero de no haber sido así sí que hubiese cambiado algunas cosas. Con ello quiero decir que no te obsesiones y que irás encontrando tu manera. Empecé preparando apuntes con el manual a un lado y el libro de esquemas al otro, de manera que iba anotando lo que consideraba más relevante para estudiar después. Hoy, hubiese dado algo más de importancia al manual de las asignaturas nucleares, ya que cuando empiezas tampoco sabes con certeza qué es importante, qué se te olvida, qué se pregunta… Aun así, los esquemas de CEDE son suuuuuuper útiles, yo estudié con ellos la segunda y tercera vuelta (sobre todo para las periféricas para las que no necesité nada más).
También te recomendaría que hicieras muchas preguntas de convocatoria. En la tercera vuelta me dedicaba a ello para repasar qué se había preguntado años anteriores y comprobar si lo sabía o no. Porque sí, hay mucho que estudiar y habrá preguntas que no sepas y falles, pero es esencial saber aquello que todo el mundo sabe.
Asimismo, me parece importante resaltar que no hay un método concreto que funcione para todo el mundo. No hice ankis, no amplié con manuales de referencia, no hice simulacros de otras academias, ni siquiera hice todos los simulacros porque no llegaba —eso sí, aquellos que hacía los corregía con detalle especialmente en la segunda y tercera vuelta cuando ya dominaba mucho más el material. Y a pesar de eso —o gracias a ello— saqué plaza. Creo que es importante estudiar y no irse por derroteros, pues vale la pena mantener el foco y no acumular trabajo sin sentido. El esfuerzo es importantísimo, pero descansar y tener a la suerte de tu parte también. Controla lo que puedas controlar y suelta lo que no.
Finalmente, la joya de la corona en mi preparación PIR fue tener gente muy bonita a mi alrededor. Empecé estudiando sola y al principio no iba mal, pero todos los días eran iguales. Un día decidí ir a la biblioteca porque había visto en un grupo de whatsapp que había gente del PIR que se juntaba para estudiar y de repente, al pasar los meses, estaba rodeada de personas a la que quería mucho, que llenaban los días de estudio de matices, risas y anécdotas. Definitivamente habría sido imposible conseguirlo sin ellos. Además, formar grupo no sólo hace más liviana la preparación sino que favorece la toma de perspectiva: conocí gente de primera convocatoria y también gente con más de un intento; recién salidos del grado y también otros que apostaban por el PIR después de haber hecho otra carrera antes; gente más metódica y gente más caótica. No hay un camino, momento o perfil correcto para el PIR.
Si has llegado hasta aquí, vale la pena la meta, así como todo lo que aprenderás hasta entonces. Desde luego hay cosas que no te interesarán nada, pero yo puedo decir que mucho de lo que sé sobre psicología lo he aprendido gracias a estos meses.
Un último apunte…
No te olvides de tratarte con toda la compasión del mundo. Es difícil que salga todo exactamente como nos gustaría. Está bien tener días malos, no llegar a todo el material —qué te voy a decir, es infinito— o encontrarte con simulacros cuyos resultados no te gusten —incluso podría ocurrir que, cuando lo consigas, el número de orden no sea el que desearías. Y, aún así, lo estás haciendo todo lo bien que puedes y eso ya es motivo para estar orgullosa.
Gracias a mi madre por las facilidades, gracias a Cris por enseñarme este mundo y por todo el cariño de estos meses, gracias a los amigos que he hecho por el camino y gracias a CEDE por acompañarme en la preparación.
¡Un abrazo y nos vemos en los hospitales!
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