Una de las claves fundamentales en el éxito de la preparación del examen PIR es, sin duda, los simulacros. En ocasiones, nuestro agobio nos lleva a focalizar toda la atención en el estudio de las diferentes áreas, y la presión del tiempo nos lleva a aplazar los simulacros sin caer en la cuenta de cuan importantes van a ser en nuestro desempeño final.

La realización de simulacros o de convocatorias previas de examen cobra sentido en tanto en cuanto se asemejan a la prueba final que abrirá esa tan deseada puerta hacia la psicología clínica.

¿Qué aspectos son importantes tener en cuenta antes de realizarlo?

[1] Organizarse el día de tal manera que reservemos 5 horas para la realización del examen, sin que existan condicionantes que nos apresuren. Conforme avanzamos en el tiempo podría ser de utilidad (a) ponernos en situaciones que nos interfieran (véase, un lugar con ruido o ponernos música) con el objetivo de entrenar nuestra capacidad de concentración, así como (b) adaptar la hora de su realización a la del examen real, facilitando así ponernos en situación.

Otra cuestión relevante [2] tiene que ver con poder emplear una buena parte del tiempo después del examen o al día siguiente para corregirlo y para leer los comentarios de cada una de las preguntas. Quizás esto pueda parecer más aburrido, pero quedarnos tan sólo con la puntuación neta del número de preguntas acertadas y falladas no nos va a ayudar a mejorar en los próximos. Es frecuente que pueda ser de ayuda anotar en un cuaderno por áreas aquellas preguntas que o bien sistemáticamente fallamos, o bien que no entendemos, con el propósito de poder recurrir a ellas como un material más de repaso.

En ocasiones sentiréis que vuestro rendimiento final no se asemeja con el tiempo invertido, y aquí tienen cabida todo tipo de emociones, desde la más profunda frustración, hasta el impulso a seguir luchando. A mí me resultaba menos angustioso pensar que, si bien estas pruebas me acercaban a la realidad del examen, ninguna sería igual a la que tuviese lugar en ese día marcado en el calendario, por lo que los resultados en los simulacros han de serviros para saber en qué áreas tenéis que reforzar más el estudio.

Aboliendo los mitos al respecto… No, los simulacros no son ni mucho menos una pérdida de tiempo. Son sin duda un incremento del conocimiento propio sobre las habilidades de concentración, emocionales y de conocimiento académico.

Trabajar duro por algo que no nos interesa se llama estrés. Trabajar duro por algo que amamos se llama pasión.

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