Rafael del Val Muedra 

Puesto: Nº 62 Convocatoria 2019 (Examen PIR  Febrero 2020)
Aciertos: 142, Fallos: 32, Omisiones: 1
Expediente: 9.1

– ANTECEDENTES: Mi historia es algo curiosa. Yo estudié Ingeniería Industrial en 2001. Fue una decisión tomada dejándome llevar por el entorno familiar y la inercia, pues a los 17 años no sabía qué quería hacer a nivel profesional. Estuve años viviendo una vida que no me llenaba, hasta que me di cuenta de que no era feliz, me sentía vacío en muchos sentidos y buscaba llenar ese vacío de formas poco productivas. Y llegó un punto en que exploté, tuve una crisis existencial, de identidad, y empecé a hacerme preguntas. ¿Qué estoy haciendo con mi vida?, ¿qué puedo cambiar para sentir que mis acciones reflejan mi esencia? En esos momentos la meditación me ayudó muchísimo, pude observarme a mí mismo, escucharme y empezar a cuidarme, y así me replanteé mi futuro. Nunca es tarde para cambiar tu rumbo. No te dejes llevar por la inercia ni hagas caso de los “consejos” de quienes te dicen cómo debes vivir tu vida, cada persona es diferente y sólo tú ves tus circunstancias desde tus propios ojos.

– PSICOLOGÍA: De este modo emprendí el estudio del grado de Psicología como un rayo de esperanza en el horizonte. Me matriculé en la UNED, pues debía compaginar los estudios con mi trabajo. Tras varios años de esfuerzo y sacrificio terminé el grado en 2017. Por entonces, aunque con bastante incertidumbre, tenía relativamente claro que quería intentar la vía PIR. La psicología clínica es mi pasión y no tengo duda de que a día de hoy en España la mejor opción para asegurarse un futuro profesional en tal disciplina es la especialización mediante el PIR.

– ACADEMIA: Casi desde el minuto uno tuve claro que quería prepararme con CEDE. Tras comparar varias academias, la profesionalidad que transmitían y sus completos manuales me convencieron. Así que me matriculé en el curso presencial de sábados de Valencia y me lancé a ello. Recuerdo que por entonces muchas personas de mi entorno no me entendían. Los que no pertenecían al ámbito de la psicología porque no comprendían tanto esfuerzo “para sólo 4 años cobrando”… y algunos amigos psicólog@s por considerarlo una empresa imposible, poco realista, etc. Pese a todo, lo tuve claro, no me quedaría con la espina clavada, tenía que intentarlo.

– MÉTODO DE ESTUDIO: Puedo decir que conté con dos ventajas de partida. La primera que dispuse de tiempo casi completo para prepararme pues dejé de trabajar enseguida. La segunda mi expediente, sin embargo conozco a varios compañer@s con un expediente más modesto que han sacado su plaza, así que no es algo que os deba desmotivar. Siempre he sido una persona muy disciplinada, no he tenido problemas para concentrarme y dedicar bastantes horas seguidas al estudio. Mi rutina era de unas 7 horas de estudio diarias de lunes a viernes, y sábados por la mañana (ya fuera academia, o por libre cuando terminó el curso). Nunca he sido de biblioteca, pero para preparar el PIR me aficioné a acudir a la biblioteca cada día, como si de un trabajo se tratara, de algún modo, el tener una rutina, obligarme a salir, ver la luz del sol, moverme, desplazarme en bicicleta, ya era para mí un desahogo, y me predisponía al estudio. En una primera vuelta me leí con profundidad los manuales de CEDE, subrayando, haciendo tarjetas propias con los datos más importantes, y a la vez haciendo todas las preguntas de examen que vienen al final de los manuales.
Para mí este estudio inicial es fundamental, y más teniendo en cuenta que en las últimas convocatorias exigen cada vez más comprender la materia, y no sólo memorizar. En la segunda vuelta me centré ya en los esquemas facilitados en clase presencial, para mi otro de los puntos estrella de CEDE. Unos esquemas y resúmenes concisos y completos, para ir al grano, lo complementé con mis propios esquemas y tarjetas, y sobre todo las aplicaciones de CEDE. Sé que CedeMemory tiene bastantes detractores, pero yo la utilicé ampliamente (sobre todo en la etapa final de estudio) y me resultó muy útil para reforzar conceptos y mantener más o menos toda la materia “fresca” dentro de lo posible teniendo en cuenta la extensión de la misma. Y por supuesto CedeExam, hacer tantos tests como podáis es clave: personalizados, de convocatoria, simulacros, etc. Para mí fue clave un consejo que nos dio Rosa, la tutora, antes de repasar una nueva materia, haceros un examen completo (de 100 preguntas mínimo) de esa materia, sin mirar nada del material, de ese modo veréis realmente qué conceptos os flojean más y donde incidir. Finalmente, mi fase final de estudio consistió en dedicar un par de días por asignatura, haciendo tests de preguntas falladas, repasando esquemas, etc. Y elaborando postits con aquella materia que se me resistía. Llené las paredes de mi despacho con esos postits, y así me obligaba a revisarlos continuamente. Por último, un consejo que puedo dar, que me parece esencial, es un estricto control de estímulos. Cuando uno está horas seguidas delante de un libro, por mucho que le apasione la materia, la atención termina escapando a nuestro control. Para mi fue esencial mantener el móvil bloqueado (existen aplicaciones que restringen el acceso salvo llamadas). Y si sentís curiosidad por la meditación o ya sois meditadores habituales, descansar cada hora o dos horas cerrando los ojos durante 5 a 10 minutos puede constituir un reseteo mental maravilloso.

– PRIMERA CONVOCATORIA: Me presenté por primera vez en la convocatoria de 2018 (examen Febrero de 2019). Había terminado el grado el verano anterior, y no me dio tiempo ni a darle una vuelta al material, pero fui con la idea de vivir la experiencia y ver qué tal era, para habituarme un poco al contexto. Como era de esperar no obtuve plaza, pero pese a todo quedé en una buena posición, y me motivó para volcarme el año siguiente.

– SEGUNDA CONVOCATORIA: La convocatoria de 2019 fue la de los cambios, reducción de preguntas y duración del examen, cambio de baremos del expediente académico (pasó de ser en base 4 a base 10), etc, con la incertidumbre que todo eso conllevó. Pero pese a todo, ése fue mi año, y tras tanto tiempo de sacrificios, dedicación y esfuerzo encontré la recompensa.

– Como CONCLUSIÓN, no dejes que nadie te diga lo que puedes o no puedes hacer, “querer no es poder” necesariamente, pero si no lo intentas nunca lo sabrás. Escuchad en vuestro interior, y si realmente lo deseáis intentadlo con todas vuestras fuerzas, pues estoy convencido de que la recompensa que nos espera vale con creces la pena.