J. Laura Gijón Serrano

CONVOCATORIA 2018 (Examen PIR 2 de Febrero 2019)

Nº Aciertos: 192
Nº Errores: 33

Nº en Blanco: 
0
Puntuación Total: 543

Baremo:  2’413

Posición: 115
 (provisional)

Nº de convocatorias:  2 convocatorias

No sabría calcular cuántas experiencias de aprobados PIR pude leer o visualizar cuando me  embarqué en este camino. Necesitaba poner voz y forma a lo que en principio era solo un sueño; De los mejores, eso sí.

Leía con ilusión los consejos y no faltaban las dosis de miedos e inseguridades. Es una montaña rusa en la que tu postura puede cambiar en cuestión de segundos por un simulacro fallido, una tarde de agotamiento o un detalle que se escapó de  tu atención consciente, pero que tuvo suficiente peso para hacer mella en tu moral.

Parece irónico que algo que despierta tanta pasión y motivación, algo con tal capacidad de hacerte soñar, pueda provocar al mismo tiempo tantas sensaciones negativas y confusas a las que algunas veces no les falta motivo. Es como un pulso entre fuerzas opuestas constante, como un  sinsentido  a veces. Y ahí es donde debes escuchar a tu intuición, a tu corazón, y aprender a dejar de lado tantos comentarios negativos que vas a encontrar en tu camino: “El examen ha sido un chiste malo”, “hagas lo que hagas lo más probable es que salgas derrotado”, “el  temario es inabarcable”, “el número de plazas no hace justicia”…y no digo que no haya una parte de razón en algunos de esos comentarios (o mucha en el último caso), pero siempre debe prevalecer lo que te trajo hasta aquí, y tu confianza, y tus sueños.

Cada año más de 100 personas consiguen atravesar esa barrera, la que mide una confluencia de factores relacionados con la persistencia, la capacidad y la suerte, pero sobre todo será esa persistencia la que marque la diferencia. Son muchas las personas merecedoras que quedan fuera desgraciadamente. Mucha gente preparada para una cifra no tan justa de plazas, pero una cifra que se cubre año tras año, ¿Por qué no puedes ser tú?

Me parece increíble ser un@ de es@s afortunad@s, aún me cuesta aterrizar, pero aquí está, llegó aquello que mañana puede estar de tu lado ¿Por qué no?

En mi caso han sido 2 convocatorias. Trabajo una jornada diaria de 7 horas levantándome a las 6:00 y llegando a casa a las 16:00 y en algunos casos trabajando también fines de  semana. Las tardes de estudio en estos casos pueden hacerse extraordinariamente densas y somnolientas, pero se puede encontrar la forma de compatibilizar; Querer es poder. Son muchas las tardes que me quedé dormida con los marcadores sujetos a la mano, pero incluso algo así es  susceptible de entrenamiento, ¡todo es acostumbrarse! Un sueñecito pequeño y otra vez te  encuentras activo. Lo más importante es encontrar tu modo óptimo de funcionar sin desgastarte al límite, y se puede.

El primer año me matriculé a distancia y estudiaba con el material de CEDE desde las 17:00 hasta prácticamente las 23:00, y los días libres desde que me despertaba hasta las 22:30 ó 23:00 también. Al ser los únicos días que podía estudiar más despejada desde por la mañana y con más luz del día, no me pude permitir ponerme un día semanal libre. Solamente hice unas 3 ó 4 salidas cortas ese año. Error. Llegué agotada al día del examen; Sentía que una bruma espesa me acompañaba antes, durante y hasta días después. Quedé por encima de la posición 560, no recuerdo exactamente, con 192 aciertos y 33 fallos y una sensación de no haber hecho todo lo posible. No quise volver a mirar el examen en un tiempo y cuando por fin  lo hice pude apreciar que sabía más de 15 de las preguntas que había fallado, pero el hecho de llegar en ese estado de agotamiento pasó factura.

Este año, el segundo, me decanté por la aplicación de CEDEEXAM ya que fue la herramienta a la que le saqué más partido el año anterior. Decidí hacer solo 25 preguntas diarias, en vez de 50 ó 100 como hacía el primer año, pero escudriñándolas muy  de cerca y leyendo a conciencia las explicaciones y razonamientos de cada opción válida o fallida. De este modo pude sellar mejor los conocimientos. La cantidad de fallos algunos días eran desorbitados, pero nunca un simulacro fue en balde; De todos se aprende y se van fijando los conceptos, incluso de aquellos que pueden hundir tu motivación en un momento dado, que pasará. Pero debes saber que por ahí pasamos todos y nos hacemos las mismas preguntas: “¿me estaré equivocando de camino?”, “¿tengo la capacidad que se precisa?”, pero lo realmente importante es no instalarse en esos conatos de boicot de tu mente, aceptarlos, dejarlos ir y ¡otra vez al lío! No te creas poco apropiado para prepararte el PIR por esos pensamientos. Son normales y habituales como podrás ir comprobando si te relacionas con otros opositores, algo que recomiendo porque sentirte acompañado en este camino por alguien en tu misma situación para mí ha sido fundamental.

Este año soltaba apuntes y simulacros antes los días de trabajo, 4 ó 5 horas máximo, y hacía un poco de vida diaria con mi pareja a la que tuve prácticamente olvidada durante el año anterior. Los fines de semana libres dejaba también antes los apuntes, y aunque seguí sin poder permitirme un día libre semanal, sí que hice alguna salida cada 2 ó 3 meses y eso marcó la diferencia, no llegar con esa bruma fruto del agotamiento, descansar. También completé algo con manuales de referencia y guías de práctica clínica, pero el material de la academia es bastante completo.

Esta vez tuve exactamente el mismo número de aciertos y fallos que el año anterior, 192 Vs 33. Salí derrotada y con las esperanzas a cero, y cuando comprobé que tras otro año invertido llegué a la misma puntuación… la sensación no fue buena. Pero ya veis, nada es previsible en este examen y quedé en la posición 115.

No nos vamos a engañar; es necesario un gran esfuerzo, pero ni aconsejable ni necesario dejarse la vida. Cada cuál debe encontrar su equilibrio perfecto, su ritmo, pero tened muy claro que se puede incluso trabajando. No son pocos los opositores que conozco con hijos a su cargo ( jornada completa) y solo puedo insistir en lo ya recalcado: ¡Querer es poder! Escuches lo que escuches solo toma aire y sigue visualizando tu meta, porque lo que puede parecer un sinsentido en no pocas ocasiones, definitivamente no lo es, y merece mucho la pena.

Ánimo con ese estudio y felicidades por el camino que has decidido tomar que no está exento de obstáculos, pero no puede lucir mejor y más bonito cuando llega  el anhelado momento.