Resiliencia

Qué hay detrás de este término tan en boga que proviene del latín resilio (volver atrás, rebotar) y que es parte fundamental de ciencias como la psicología, antropología o sociología.

Conozcamos más acerca de la resiliencia y sus diferentes variantes.

Introducción

Adentrarse en el concepto de resiliencia supone una tarea compleja, en tanto en cuanto, hay múltiples definiciones dentro del ámbito de la psicología social y clínica.

De forma simplista, se supone que es una característica de determinadas personas que no se ven superadas por situaciones que desbordan los recursos de otras.

Es más, los resilientes son capaces no solo de sobreponerse a la adversidad, sino de salir fortalecidos.

Definición de Resiliencia

Más allá del gran número de definiciones que existen. Lo cierto es que tirando del diccionario de la Real Academia Española de la Lengua, la resiliencia es la capacidad humana de asumir con flexibilidad situaciones límite y sobreponerse a ellas.

Procede del ámbito de la psicología el añadido de poder salir fortalecidos de esas situaciones. Por tanto, el significado tiene matices que aluden a los recursos psicológicos de una persona.

En este sentido, las personas más resilientes muestran mayor equilibrio emocional ante situaciones generadoras de estrés, exhibiendo una sensación de control frente a los acontecimientos y mayor capacidad para superar situaciones difíciles.

En la actualidad, se habla mas de procesos resilientes; huyendo así del concepto de capacidad frente al de una amalgama de factores que rodean a un individuo y modulan su proceso de resiliencia.

Para ser más claros, por mucha capacidad de superación que tenga una persona, si no se da el cocktail de factores personales, familiares, fisiológicos, etc…, adecuado, puede quedar en nada esa resiliencia y viceversa.

Por cierto, la persona considerada resiliente confía en sus capacidades, asume las dificultades como una oportunidad para aprender, expresa creatividad, sabe de sus limitaciones, se rodea de personas con actitud positiva, es flexible ante los cambios,  perseverante a la hora de lograr sus propósitos y, como es lógico pensar, hay una estrecha relación entre resiliencia y asertividad.

¿Por qué es importante tener una actitud resiliente?

Valorar la importancia de la resiliencia lleva, de forma incuestionable, a conocer diferentes tipos. Sirvan de ejemplo:

  • Resiliencia psicológica (alude a la solidez del estado mental de una persona),
  • La resiliencia emocional (capacidad para superar las emociones negativas), l
  • Resiliencia corporal (capacidad física que permite mayores esfuerzos)
  • Y la resiliencia comunitaria (actitud solidaria ante las personas más vulnerables).

Insistir en que hay muchos tipos más, como la resiliencia individual, la grupal o la familiar.

En la práctica, la resiliencia se torna como algo fundamental. Sin ir más lejos, la resiliencia en el trabajo puede ser fundamental para superar cualquier tipo de situación compleja como pueden ser las de mobbing.

Conclusión

La resiliencia ha venido para quedarse y, si me permitís un consejo, rodearos de personas resilientes ya que, a modo de ósmosis, quedaréis impregnados de su motivación, buena energía, fortaleza y alejaréis las creencias limitantes que suponen un freno en el día a día.

 

 

 

 

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