Categoría: Psicología Básica

El confinamiento derivado de la aparición en nuestras vidas del Coronavirus y su enfermedad asociada, COVID-19, puede derivar en diferentes consecuencias emocionales que están influenciadas por factores de diversa índole como las propias circunstancias personales emocionales, aspectos laborales y/o económicos, la existencia de pareja y/o hijos, la red social junto con un largo etcétera de factores. Todos estos aspectos confluyen en una situación inédita en nuestra sociedad contemporánea y pueden generar sintomatología, sobre todo, de tipo ansioso depresiva.

Estos cuadros ansioso depresivos derivan en situaciones de irritabilidad y/o molestia durante la mayor parte del día, preocupaciones constantes e intensas que son relevantes cuando no hay motivos reales y aún más cuando los hay como ahora, así como dificultad para mantener la concentración en cualquier tipo de actividad y/o el aprendizaje de habilidades nuevas.

Los diversos estudios realizados en el mundo, donde unas 4500 millones de personas se encuentran confinadas, muestran como los índices de ansiedad y depresión se incrementan conforme avanza el periodo de confinamiento. En este sentido, en Francia se ha encontrado que  un 37% de una muestra de personas en confinamiento mostraban síntomas de angustia. En los Estados Unidos, otra investigación revela como un tercio de los participantes señalaban que el Coronavirus y, por extensión, el confinamiento derivado del mismo, afectaban seriamente a su salud mental. Aún más grave pueden ser las indudables consecuencias socioeconómicas de esta crisis que supondrán un factor de riesgo más para el aumento de problemas relacionados con la salud mental.

En este punto, es importantísimo cuidar nuestra salud mental y, si es necesario, buscar ayuda profesional que, en el momento actual, ha de ser necesariamente una terapia online. Tal y como ya se señaló en el artículo Tipos de terapia psicológica, existen diferentes variantes y enfoques terapéuticos procedentes de otras tantas corrientes y que, evidentemente, pueden ser aplicados en formato online. Existen incluso posibilidades de recibir terapia online gratuita si bien hay tanta de manda que, en muchos casos, ha desbordado las posibilidades de responder a muchas personas con necesidades de ayuda.

Como es lógico, abogamos por trabajar con enfoques terapéuticos que hayan mostrado una sobrada eficacia y la terapia cognitivo conductual sería clave amén de las características del terapeuta que, huelga decir, son claves de cara a una relación terapéutica con características humanistas como la aceptación incondicional del otro. El estrés al que estamos sometidos puede derivar en una cronificación de lo que, inicialmente, podrían parecer leves problemas anímicos y generar cuadros graves de ansiedad y/o depresión. Es por esto que se recomienda intervenir lo antes posible y buscar ayuda profesional, siendo el formato más recomendable ante la situación de confinamiento, el de la terapia psicológica por internet.

A modo de conclusión, si siempre se recomienda agilidad en la intervención sobre los problemas psicológicos, las especiales circunstancias desagradables que nos rodean orientan hacia la necesidad de recibir ayudas cuando hay dificultades para el afrontamiento de la situación de confinamiento. Nunca ha cobrado más sentido el dicho de cuanto antes mejor y la terapia online se muestra como una ayuda necesaria a usar durante y después de que pase esta terrible situación que nos está tocando vivir.

¿Os parece útil la terapia psicológica online? ¿Creéis que habrá un aumento de los casos de trastornos ansioso depresivos después de este período de confinamiento?