Impulsividad

 

La relación entre impulsividad y personalidad parece evidente puesto que, según hemos visto en apartados anteriores, se trata de un rasgo que además está muy asociado al grupo B del DSM-IV-TR y/o del DSM-5 de los trastornos de personalidad.

Quizá se debe insistir en que las acciones impulsivas no sólo se encuentran en individuos afectados de trastornos mentales graves o de trastornos de personalidad, sino también en personas normales.

La impulsividad

La impulsividad ha sido definida como la tendencia a responder rápidamente y sin reflexión.

Dentro de las aproximaciones teóricas al campo de la impulsividad, destacan algunos modelos como el de Eysenck, donde el rasgo impulsivo se encuentra dentro de la dimensión extraversión y recoge características relacionadas con la sociabilidad, la apertura y la interacción personal.

Otra aproximación dimensional fue la realizada por Zuckerman con su dimensión búsqueda de sensaciones, que sería el origen de todas las conductas impulsivas.

La búsqueda de sensaciones sería consecuencia de un estado deficitario de activación cortical que lleva al sujeto a la búsqueda de situaciones excitantes, arriesgadas, sobre una base de intranquilidad, disforia, inquietud y evitación de la rutina.

En esta línea, otro acercamiento del enfoque dimensional en la impulsividad es el modelo de Cloninger que refiere que en la conducta impulsiva hay una relación con cuatro rasgos temperamentales heredables:

  • Alta búsqueda de novedades,
  • Baja evitación de lesiones,
  • Baja persistencia
  • Y, raramente, baja dependencia de la recompensa.

Sólo la dimensión búsqueda de novedades (activación conductual que ocurre en respuesta a novedades y señales de recompensa o alivio de culpas-castigo) correlaciona con los trastornos de personalidad del grupo B del DSM.

Patrón de conducta impulsiva

Durante las últimas dos décadas se impone un modelo que trata de explicar el patrón de conducta impulsiva, basándolo en un déficit de la función mental de inhibición localizada en zonas frontales del cerebro.

  • En el grupo A de personalidad (paranoide, esquizoide y esquizotípico) la retirada emocional y las rarezas predominan, sugiriendo menor impulsividad focalizada, aunque no debe olvidarse que sujetos paranoides pueden presentar episodios impulsivos y/o violentos.
  • En el grupo C (evitativo, dependiente y obsesivo-compulsivo), descritos como temerosos y cautos, se encuentra más hipercontrol que descontrol.
  • Pero es el grupo B (antisocial, límite, histriónico y narcisista) también llamado impulsivo, en donde se encuentra la dimensión de falta de control, sobre todo en los sujetos con trastorno límite y antisocial.

Trastorno antisocial de la personalidad

En cuanto al trastorno antisocial de la personalidad, si se analizan algunos de los criterios del DSM se puede observar que el criterio A-3 incluye un síntoma explícito que refiere impulsividad o fracaso de planificar el futuro (las decisiones se toman sin pensar, sin premeditación y sin tener en cuenta las consecuencias para uno mismo y para los demás); el criterio A-4 hace referencia a la impulsividad como un tipo específico de agresión; el criterio A-5 refleja un estilo de vida impulsivo como indica la despreocupación imprudente por la seguridad; mientras que el A-6 se relaciona de forma más general con un estilo de vida impulsivo.

Trastorno límite de la personalidad

En referencia al trastorno límite de la personalidad, la CIE-10  bajo la denominación de trastorno de inestabilidad emocional de la personalidad hace referencia a un trastorno de la personalidad en el que existe una marcada predisposición a actuar de un modo impulsivo, sin tener en cuenta las consecuencias, junto a un estado de ánimo inestable y caprichoso.

La capacidad de planificación es mínima y es frecuente que intensos arrebatos de ira conduzcan a actitudes violentas o a manifestaciones explosivas.

Las conceptualizaciones más recientes desde la pasada década han hecho hincapié en que el trastorno límite de la personalidad es mejor comprendido como un trastorno del control de los impulsos, junto a los trastornos por uso de sustancias psicoactivas, al trastorno antisocial de personalidad y, quizá, a trastornos de la alimentación.

En esta línea, este autor encuentra que el 72.4% de los sujetos con trastorno límite cumplen criterios para el trastorno por uso de drogas, el 32.2% para bulimia nerviosa pura, el 11.5% de anorexia-bulimia y el 25.3% trastorno antisocial de personalidad.

Impulsividad y su relación con el abuso de sustancias

Respecto a la impulsividad y su relación con el abuso de sustancias, destacan tres puntos de vista:

  1. La impulsividad como factor inducido por el consumo de sustancias psicotrópicas

En cuanto a que la impulsividad es un factor inducido por el consumo de sustancias, se ha sostenido una hipótesis de corte biológico.

Así, se considera que las drogas de abuso interaccionan con el circuito dopaminérgico mesolímbico, de forma que es en dicho circuito donde quedan reforzadas sus propiedades.

La exposición repetida a las drogas de abuso puede producir una sensibilización conductual y neuroquímica, de forma que subsiguientes exposiciones a drogas producen un incremento de la respuesta conductual de búsqueda de las mismas.

De hecho, la conducta de búsqueda de droga puede derivar de dos distintos procesos, en los que puede estar involucrada la impulsividad.

    • En el primero, la adicción puede caracterizarse por un aumento en la fuerza del impulso que lleva hacia el consumo de la sustancia (por incrementar las propiedades incentivas de la droga)
    • En segundo lugar, podría estar determinada por una disminución en la capacidad de inhibir cognitivamente dicho impulso.
  1. La impulsividad como rasgo de vulnerabilidad del consumo de sustancias psicotrópicas

La impulsividad también ha sido estudiada como un factor de vulnerabilidad para el abuso de drogas, siendo dos las hipótesis principales bajo esta vertiente.

    • Por un lado, los trabajos donde se pone de manifiesto que los individuos con abuso de sustancias puntúan en las escalas de impulsividad de forma más elevada que los controles.
    • Por otro, son cada vez más numerosos los estudios en los que se constata que en esos pacientes existe una alteración en las pruebas conductuales que evalúan la demora en el refuerzo.

Estudios

Utilizando el Cuestionario de Personalidad de Eysenck –EPQ- (1975) en 297 pacientes ingresados por trastornos relacionados con el consumo de sustancias se observó que como grupo eran más impulsivos, más introvertidos y más neuróticos que los datos normativos de la escala.

Otro estudio ll con una muestra de 54 alcohólicos y 351 controles de una muestra comunitaria encontró mayores niveles de impulsividad medida a través de la Escala de Impulsividad de Barratt -BIS-11– en sujetos alcohólicos.

En cuanto a los estudios acerca de la demora en el refuerzo,  en una muestra de adictos a opiáceos, se encontró que los participantes restaban valor subjetivo a las recompensas económicas demoradas con mayor frecuencia que los controles.

Los estudios revisados no hacen sino mostrar como los drogodependientes con elevada impulsividad medida a través de cuestionarios tienden a preferir las recompensas inmediatas frente a las demoradas.

No obstante, las puntuaciones que obtienen los sujetos también parecen depender de los años de progresión de la dependencia y de la gravedad de la misma, por tanto no pueden extraerse conclusiones exactas de hasta qué punto la impulsividad previa al consumo de sustancias está implicada en el riesgo para la dependencia (64). 

Bibliografía recomendada: Navas, E. y Muñoz, J. J. (2004). Características de la Personalidad en las Drogodependencias. Revista Chilena de Psicología Clínica, 1(1), 51-61. ISSN 0718-3674.

 

 

 

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