Personalidad en las drogodependencias

Hoy en día, se acepta que ciertas características de personalidad son determinantes significativos en el consumo de sustancias, pero no su causa exclusiva.

Las variables de personalidad interactúan con una gran variedad de factores biológicos, psicológicos y ambientales, que determinan una respuesta individual en el uso, abuso y dependencia de sustancias psicotrópicas, aunque no parece haber un tipo de personalidad que predisponga a la adicción.

Lo que se observa es la coexistencia de pacientes con diferentes tipos de personalidad que consumen diversas sustancias o drogodependientes con diferentes tipos de rasgos y/o trastornos de personalidad, si bien es obvia la dificultad para indicar la dirección de la causalidad.

Además, el problema de investigar sobre la personalidad de los usuarios de drogas se hace cada vez más complejo por la multiplicidad de sustancias que pueden ser consumidas, la diversidad de características de personalidad diferentes que pueden presentar los drogodependientes y el que los diferentes consumidores de una  misma droga no son tampoco un grupo totalmente homogéneo.

Una de las grandes limitaciones que presentan los estudios de epidemiología es el sesgo poblacional. Se ha intentado superar este problema mediante la realización de estudios multicéntricos, cuyo fruto es la descripción de la importante comorbilidad entre los trastornos de personalidad y adicciones, aunque en muchas ocasiones ha sido infraestimada o bien sobreestimada.

En general, las prevalencias de los distintos tipos de trastornos de personalidad parecen variar en función de cuál sea la principal sustancia de abuso del paciente, del sexo y del estatus socioeconómico.

En el estudio epidemiológico llevado a cabo en sujetos drogodependientes y promovido por el National Institute on Drug Abuse (NIDA) con una población total analizada de 10.010 pacientes que recibían cuatro formas distintas de tratamiento de drogas (programa de mantenimiento con metadona, ingresos de corta instancia, ingresos prolongados en residencias y pacientes ambulatorios en programa libre de drogas), se describió que el 39.3% presentaban comorbilidad con el trastorno antisocial de la personalidad, mientras que el porcentaje restante se repartía por distintos trastornos del Eje I. En esta línea, Millon y Davies describen el gran solapamiento que existe entre los trastornos antisociales y los relacionados con el consumo de sustancias.

Podría decirse que el antisocial se considera el trastorno de la personalidad más frecuente entre los consumidores de diversas drogas.

Además, en el caso de los pacientes dependientes de opiáceos, a pesar de que el trastorno de personalidad antisocial es el más típicamente encontrado, todo el espectro de trastornos de personalidad ha sido involucrado en mayor o menor medida.

En esta línea, un estudio llevado a cabo con 478 sujetos consumidores de cocaína, encontró que esta sustancia la suelen elegir sujetos con rasgos de personalidad antisociales ya que por los riesgos que supone su comercio y consumo, les podría satisfacer características como la búsqueda de sensaciones y la impulsividad.

Otro estudio encontró una mayor presencia del trastorno de personalidad evitativo, esquizotípico y límite, mientras que en una muestra de dependientes a opiáceos los trastornos de personalidad con mayor prevalencia son el antisocial, narcisista e histriónico.

No obstante, la interpretación de la relación entre los trastornos antisociales de la personalidad y los trastornos de consumo de sustancias es aún un tema discutido ya que este consumo es uno de los criterios diagnósticos del trastorno antisocial de personalidad según DSM-IV-TR (17) y, de otra manera, el diagnóstico de dicho trastorno de la personalidad se considera la característica que más se relaciona significativamente con el consumo.

Como ya se ha comentado, otro de los trastornos de personalidad más asociado al consumo de sustancias es el trastorno límite, ya que su prevalencia en sujetos consumidores de drogas varía entre un 11 y un 69%, siendo considerado el segundo grupo de comorbilidad. En concreto, en pacientes dependientes a opiáceos la prevalencia del trastorno límite se sitúa entre el 7.6 y el 34%.

En algunos estudios, se describe como en una muestra de 86 dependientes a opiáceos el 65.1% presentaba un trastorno límite de personalidad .

Sin embargo, aún no hay estudios amplios sobre la comorbilidad en los consumidores en general. A la inversa, en trabajos donde la población de estudio son sujetos con trastornos de personalidad límite, las sustancias más consumidas son el alcohol y sedantes en mujeres y los estimulantes entre los hombres.

Sea como fuere, la necesidad de conocimiento sobre la relación entre el consumo de drogas y rasgos normales o patológicos de personalidad tiene como objetivo el tratamiento del toxicómano.

Cuesta reconocer y diferenciar los síntomas que son propios del proceso adictivo y sus secuelas orgánicas o funcionales de aquellas que son propias de la personalidad, junto con la idea de qué es lo prioritario a tratar y cómo.

Lo que está claro es que se han señalado mayor número de recaídas, hospitalizaciones, aumento del riesgo de suicidio, conductas delictivas, dificultades en su funcionamiento laboral, familiar y social, así como un incremento de la prevalencia de la infección por el virus de la inmunodeficiencia humana como consecuencia de la modificación del curso de las dependencias por la presencia de patología dual.

Bibliografía recomendada: Navas, E. y Muñoz, J. J. (2004). Características de la Personalidad en las Drogodependencias. Revista Chilena de Psicología Clínica, 1(1), 51-61. ISSN 0718-3674.

 

Continua…

Características de la Personalidad en las Drogodependencias II: Personalidad Normal

 

 

 

Para preparar el PIR, CeDe dispone de diferentes modalidades de preparación.

CeDe, líder en la preparación del PIR, te ofrece sus CursosManuales y Aplicaciones para preparar el pir con éxito, como ya lo hicieron miles de alumnos en estos  22 años de preparación pir.

 

Solicitar más información