Una cuestión que suscita grandes debates sociales es la posibilidad de predecir el comportamiento violento futuro y/o las posibilidades de reincidencia, más aún cuando están sobre la mesa delitos con un nivel grave de violencia. En la práctica, la pregunta es si existen métodos de diagnóstico y/o evaluación de la peligrosidad criminal que predigan la posibilidad de violencia futura y/o riesgo de violencia. Para el lego en la materia quizá no sean conocidas las guías HCR-20, SVR-20 o el SARA pero no dejan de ser algunos de los instrumentos con los que trabajamos en el campo de la psicología forense, un campo indudablemente conectado con la psicología clínica.

Entrando en los conceptos relevantes, la violencia es cualquier acción o comportamiento así como una disposición, capacidad o atributo psicológico. La cualidad del concepto implica ser violento (peligrosidad) y al acto de comportarse violentamente puede no tener que ver con esta actitud. A la violencia hemos de caracterizarla en términos de su complejidad (puede tener múltiples componentes), heterogeneidad, multicausalidad, frecuencia e intencionalidad. Suponen factores de riesgo diferentes aspectos como historia de violencia (historia de violencia, previa, violencia reciente o escalada, haber sido víctima de abusos o testigo de los mismos durante la infancia), factores sociodemográficos (sexo –hombres-, edad –adolescentes y adultos jóvenes-, estatus socioeconómico –bajo-, nivel educacional –bajo- o etnia –no blancos-), la presencia de una afección mental o conductual (psicopatía, trastorno de la personalidad, alucinaciones y delirios, trastorno bipolar y esquizofrenia, abusos de sustancias, trastornos del control de los impulsos, ideación suicida e intentos autolíticos previos, hostilidad e ira), factores sociales y situacionales (eventos vitales estresantes –separación conyugal o  rupturas sentimentales-, falta de apoyo profesional, ausencia de una red social de apoyo o contexto vital en que el agresor y víctima potenciales viven) así como factores biológicos y neurológicos (anormalidades neurológicas y disfuncionales orgánicas cerebrales, déficits cognitivos junto con niveles alterados de serotonina y testosterona). Los factores de riesgo son los que muestra la literatura científica y, aunque lógicamente habría aspectos cuestionables, la mayor presencia de los mismos incrementa el riesgo de un comportamiento violento. Pero cómo se analiza la posibilidad de reincidir.

Entre los factores de riesgo para la peligrosidad criminal se consideran factores estáticos y de corte dinámica. En el caso de las recidivas por violencia general son factores estáticos el contacto previo con el sistema judicial o sistema de salud mental junto con la presencia de antecedentes delictivos, trastorno mental e historia de abuso de sustancias; mientras que son dinámicos la personalidad antisocial, el logro social –status-, conflictos interpersonales y el abuso de sustancias. En el caso de las posibles recidivas sexuales estarían las agresiones sexuales previas, la preferencia por menores, el que las víctimas sean masculinas, que los agresores sexuales reincidan cometiendo delitos no sexuales, juventud y soltería; mientras que serían dinámicos el escaso apoyo social, estilo de vida antisocial y una actitud tolerante ante las agresiones de tipo sexual.

Estimar el riesgo de violencia es un procedimiento para predecir la probabilidad de aparición de una conducta violenta determinada y en la valoración de la peligrosidad se puede optar por un modelo clínico-forense (habilidades clínicas e instrumentos clínicos diagnósticos) o una estrategia tipológica de perfiles típicos –promedios- e identificativos de los tipos de delincuentes violentos.  Seguidamente se presenta una breve descripción de algunos instrumentos relevantes en este campo dejando para otro escrito la tipología de perfiles promedios en pruebas psicodiagnósticas.

No sé si como decía Asimov, la violencia es el último refugio del incompetente, lo que seguro es que el futuro no es más que el resultado del comportamiento de los hombres que lo provocan, por lo que estudiando el pasado y presente podremos comprender el futuro.