Distimia

La distimia es un trastorno mental que, en muchas ocasiones, no es tomado en consideración con la debida importancia que tiene.

Los síntomas anímicos que definen este trastorno suponen un freno en la vida de las personas afectadas.

Os proponemos un acercamiento a esta patología describiendo sus principales características.

Introducción

La pregunta qué es la distimia se responde tirando de las raíces griegas del término. Así, procede de dys y thymós que significan anormal y humor.

De forma concreta hablamos de una afección que afecta aproximadamente a un 2% de la población y cuya presencia es mayor en el caso de las mujeres estando relacionados los principales síntomas con un leve estado de ánimo depresivo leve y crónico.

¿Qué es la Distimia?

La distimia es un trastorno afectivo  que es menos frecuente que la depresión mayor y que aparece de forma crónica.

En este sentido, las personas con distimia muestran síntomas afectivos negativos a diario durante un mínimo de dos años.

Respecto a la etiopatogenia del trastorno, se ha postulado que aparezca a raíz de factores hereditarios, si bien son más probables causas ambientales como acontecimientos vitales estresantes, aislamiento social o situaciones de estrés prolongadas.

Cabe reseñar que las personas con un trastorno distímico suelen presentar alguna problemática crónica comórbida como podría ser una enfermedad somática, consumo de sustancias o problemas psiquiátricos.

Así, no es infrecuente que exista una estrecha relación entre distimia y ansiedad.

Por añadidura, cabe hacer hincapié en la relación existente entre distimia y ciclotimia, siendo la segunda una forma leve y cronificada del trastorno bipolar, con hipomanía y sintomatología depresiva leve.

Síntomas de la Distimia

La sintomatología preponderante en la distimia tiene que ver con la melancolía y la tristeza.

Las personas que padecen esta afección son incapaces de encontrar la, tan anhelada, felicidad. Derivados de estos síntomas afectivos, surgen otros problemas fisiológicos que afectan al sueño y a la alimentación, siendo el insomnio lo más frecuente frente a cualquier tipo de alteración alimentaria, desde sobreingesta a falta de hambre.

Por otro lado, hay síntomas cognitivos como problemas en la concentración y en la memoria. Respecto a la comorbilidad con otras alteraciones mentales, más allá de la ansiedad, no es improbable encontrar patologías como fobia social aunque, a diferencia de la depresión, no aparecen síntomas de tipo psicótico.

¿Es lo mismo la distimia y la depresión? ¿Tiene tratamiento?

Distimia y depresión son dos términos relacionados pero no equivalentes.

En la práctica, la distimia equivaldría a una forma leve de una depresión que, además, se cronifica, tendiendo a tener una larga duración (nunca inferior a dos años).

Es por esto que, en ocasiones, puede aparecer recogida en la literatura científica como trastorno depresivo persistente y es que, en realidad, los síntomas de depresión no difieren significativamente de los de una distimia salvo en la cronificación y la intensidad.

En cuanto al tratamiento, al igual que en otras afecciones psiquiátricas, está la posibilidad de recurrir a los psicofármacos pero, de forma imprescindible, es idónea una terapia psicológica de índole cognitivo conductual dirigida a trabajar la autoestima y mejorar las habilidades sociales.

 Conclusión

Aunque la distimia provoca un nivel menor de incapacitación que la depresión no es un trastorno baladí.

Es por ello, que la presencia de síntomas que sugieran este cuadro debe ser la punta de lanza para la búsqueda de ayuda profesional, ya que, una intervención precoz garantiza un mejor pronóstico.

 

 

 

 

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