Fobia social

La fobia social está considerada como el tercer trastorno mental de mayor prevalencia, sin embargo, es una afección que no es de las que recibe mayor atención en el ámbito de la psiquiatría y/o psicología clínica.

Se antoja interesante conocer sus síntomas, causas y tratamiento para comprobar como un diagnóstico e intervención precoz pueden minimizar sus consecuencias y evitar problemas aún mayores.

Introducción

Partiendo del significado de fobia, que se refiere a un miedo intenso, persistente y crónico, la fobia social sería la expresión de esas reacciones a partir de la sensación de sentirse una persona juzgada, avergonzada, humillada o creyendo que hace el ridículo.

Lo cierto es que las personas que padecen esta afección tienden a reaccionar no ante un hecho real en sí, sino ante la sensación de lo que puede ocurrir y, por tanto, exhiben una ansiedad anticipatoria.

La relevancia de este trastorno es tal que se ha llegado a plantear que es la tercera afección mental con mayor prevalencia.

¿Qué es la fobia social y cómo se manifiesta?

La fobia social alude al miedo exagerado y anticipatorio a ser evaluado por otras personas y se expresa en situaciones como:

  • Hablar en público,
  • Intervenir en clase
  • Realizar una exposición (recibe la denominación de glosofobia);
  • Acudir a reuniones sociales que implican la relación con otras personas
  • Por último, un simple encuentro casual con conocidos, familiares, etc.

En realidad, la persona con fobia social está escudriñando continuamente el comportamiento de los demás y, toda vez, que se desencadena la ansiedad anticipatoria antes mencionada, se centra en intentar controlarla o suprimirla, generando una reacción circular en la que progresivamente va incrementando sus niveles de ansiedad.

En este sentido, si logra abstraerse de esa ansiedad centrándose en el ambiente y no en sí misma, la persona dejaría de expresar los correlatos de respuesta de la ansiedad.

Al hilo de esto, los síntomas principales de la fobia social son:

  • Inseguridad
  • Incomodidad
  • Cierta suspicacia acerca de lo que pueden estar pensando o hablando los demás

Una amalgama de síntomas físicos entre los que destacan:

  • Rubor
  • Hiperhidrosis
  • Tartamudez
  • Agarrotamiento y tensión muscular
  • Ganas de orinar urgentes
  • Opresión en la cabeza
  • Dispepsia
  • Confusión
  • Insomnio
  • Palpitaciones
  • Temblores
  • Náuseas
  • Un discurso acelerado

Es decir, se produce una respuesta intensa vegetativa y/o del sistema nervioso autónomo.

A nivel cognitivo destacan:

  • Los pensamientos negativos
  • Sensación de irrealidad (despersonalización y/o desrealización)
  • Aislamiento
  • Temor a manifestar síntomas de ansiedad
  • Temor y creencia de ser visto como ansioso o débil.

Estos síntomas derivan en conductas de seguridad como evitar mirar a los ojos, recurrir a otros para que hagan las cosas por ellos o evitar ciertos lugares y/o personas.

Cabe añadir, la necesidad de un diagnóstico precoz ya que hay una estrecha relación entre la fobia social y depresión, dado que la cronificación de la primera puede derivar en la aparición de la segunda.

Entre las principales causas de la fobia social, conviene indicar que el inicio suele ser en la adolescencia etapa en la que muchas veces hay una sensación de ser juzgado socialmente.

Esto puede derivar en la acentuación de una timidez de base hacia una expresión patológica de la misma en forma de las intensas reacciones fisiológicas que se han señalado previamente y que son comórbidas a autoevaluaciones negativas.

No obstante, se podría hablar de una etiología multifactorial en la que en la base está la explicación de cualquier otra fobia, a saber, evitar situaciones potencialmente peligrosas para la supervivencia.

Sin embargo, nuestra sociedad moderna hace que la persona tenga dificultades para llevar una vida  normalizada.

Otros factores influyentes son los estilos de crianza (desde la crítica continua hasta la sobreprotección, algo que enlaza con el concepto sistémico de emoción expresada).

Tratamiento para superar la fobia social

Llegados a este punto, la pregunta que surge es cómo superar la fobia social. Así, preguntarse cómo ayudar a alguien con fobia social implica pensar en cuál es la mejor terapia para la fobia social.

Lo cierto es que la fobia social (o trastorno de ansiedad social) responde muy bien a la terapia cognitivo conductual tanto a nivel individual como grupal.

Las técnicas de exposición complementadas con diferentes variantes de relajación suelen ser efectivas en la mitigación del trastorno.

No obstante, hay ocasiones en las que puede requerirse tratamiento farmacológico complementario que suele ser con antidepresivos, siendo los fármacos de primera elección los antidepresivos de tipo ISRS (inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina).

Conclusión

La fobia social es un trastorno mental muy prevalente y que, como la mayoría de las patologías de cualquier índole (no solo mentales), se beneficia notablemente de un diagnóstico precoz y de la implementación de terapias (preferiblemente cognitivo conductuales).

Quizá las exigencias de nuestra sociedad fomentan la aparición de estas patologías que mucho tienen que ver con el alto nivel de exigencia que se percibe a la hora de cualquier tipo de desempeño, habría que realizar alguna reflexión acerca de por qué el fomento de tanta competitividad puede llevarse por delante la salud mental de muchas personas.

 

 

 

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