Categoría: Psicopatología

Ante la pregunta de qué es el Trastorno por Estrés Postraumático (TEPT), la respuesta es que está clasificado como un trastorno de ansiedad que surge en relación a la exposición a situaciones de elevada peligrosidad como secuestros, guerras, accidentes, catástrofes naturales, violaciones, etc. Estos eventos traumáticos pueden ser de corta duración e incluso ocurrir una sola vez (p. ej.: catástrofe natural) o traumas de mayor duración y repetidos (p. ej.: abusos sexuales prolongados). En ocasiones se utiliza terminología poco precisa y se ha llegado a hablar de shock postraumático.

Al analizar los eventos y/o causas más habituales que generan un TEPT aparecen las enfermedades graves, desastres provocados por el ser humano (p. ej.: incendios, accidentes aéreos, etc.), violencia individual (p. ej.: abusos sexuales), accidentes de todo tipo (p. ej.: profesionales), desastres naturales (p. ej.: inundaciones), guerras, secuestros y atentados terroristas.

Referente a la sintomatología, cabe señalar que lo más típico es una triada sintomática que se describe con síntomas de revivir la situación traumática, síntomas de evitación de la misma amén de ansiedad y otros síntomas. En cuanto a los primeros, consisten en recuerdos estresantes del trauma que pueden suponer flashbacks (revivir la situación) y que se suelen acompañar de pesadillas recurrentes. Los síntomas de evitación tienen una intensa carga afectiva e implican la evitación activa de situaciones o actividades que puedan activar recuerdos del trauma. Esto deriva en un embotamiento emocional y apatía hacia cualquier actividad estimulante y/o las relaciones sociales. Por último, habría una amalgama de síntomas de ansiedad (puede aparecer ansiedad generalizada), problemas del sueño, irritabilidad, problemas para concentrarse y un constante estado de alerta. No obstante, no es infrecuente que se añada un cuadro de sintomatología depresiva con culpa, vergüenza, problemas de autoconcepto y autoestima.

En cuanto a la evaluación, evidentemente es necesaria una entrevista clínica profunda y detallada, si bien podemos complementar con diferentes pruebas objetivas y test de estrés postraumático. En este sentido, quizá el más recomendable es la Escala de Gravedad de Síntomas del Trastorno de Estrés Postraumático según el DSM-5 de Echeburúa y colaboradores que cuenta con una versión forense (EGS-F) dado que, más allá de la relevancia clínica del trastorno, es una de las patologías con mayor índice de simulación.

Relativo al tratamiento, lo más recomendable es un proceso psicoterapéutico centrado en el trauma y que puede ser complementado (si es necesario) con tratamiento farmacológico. La principal idea es que la persona logre el control de los recuerdos no deseados y que no sean estos los que gobiernen el día a día del afectado. Evidentemente hay que disminuir los síntomas ansioso depresivos u otros problemas que puedan aparecer. Un aspecto clave es que la persona integre el trauma en su historia de vida y no hay que olvidar aspectos psicosociales como volver al mercado laboral o ampliar las relaciones sociales. Algunos ejemplos de terapias son la exposición prolongada, la terapia de aceptación y compromiso o la desensibilización sistemática por movimientos oculares.

A modo de conclusión, el TEPT es una patología que cobró especial relevancia a partir de la Guerra del Vietnam dado el número elevado de casos que aparecieron en los soldados pero también por la mencionada alta tasa de simulación del mismo para la percepción de ayudas. Más allá de estos vericuetos, esta patología es de una alta gravedad pero responde bien a los procesos terapéuticos mencionados lo que supone la necesidad de una buena formación de los profesionales en psicoterapia.