Chantaje Emocional

 

Cercanos al día de la celebración del día internacional contra la violencia de género, ha resultado interesante comentar una forma típica de ejercer este deleznable tipo de violencia.

El chantaje emocional  supone una práctica típica en las, mal llamadas, primeras fases de la violencia de género.

Acerquémonos a este fenómeno no solo desde la perspectiva de género, sino también a partir de otro tipo de situaciones.

 

Introducción

Alguna vez te has sentido presionado/a de tal forma que percibas una limitación de tu libertad, ya que si no respondes como la otra persona espera, recibirás un castigo en forma de enfados o silencios.

Quizá has sido tú quien ha obrado así.

Sea como fuere, la persona que experimenta la sensación de castigo está sometida a una situación de miedo que genera indefensión y el/la perpetrador/a de tales estados emocionales está realizando un chantaje emocional.

¿Qué es el chantaje emocional?

Tal y como se ha señalado, el chantaje emocional es una forma de manipulación que realiza una persona sobre otra en detrimento de la libertad de la última y so pena de recibir algún tipo de castigo o enfado.

La persona chantajeada acaba sintiendo miedo, indefensión, desesperanza u otras emociones negativas que impelen a actuar para satisfacer las demandas del/de la chantajista.

Hay muchos tipos de chantaje emocional que reciben diferentes denominaciones técnicas y ante los que hay que ser firmes en las respuestas.

En este sentido, supongo que más de uno/a podréis poner ejemplos de situaciones de chantaje emocional en la pareja.

Tipos de chantaje emocional

En mi opinión, la mejor forma de comprender los diferentes tipos de chantaje emocional es mostrar ejemplos con la denominación o tipología de chantaje que se realiza:

  • Lamento no poder quedar contigo esta tarde pero me han encargado un marrón en el trabajo y no me da. Detrás de esta afirmación de autocastigo suele estar el no querer quedar realmente y poner una excusa.
  • Mi vida no tendrá sentido si no estás a mi lado. Aunque no se puede quitar hierro a estas situaciones, lo cierto es que la amenaza de suicidio en el contexto de relaciones de pareja es, en muchas ocasiones, una forma de chantaje emocional que, en todo caso, requiere intervención de profesionales.
  • Subir la voz al otro menospreciando su criterio y generando una sensación de falta de valía suponen formas de abuso verbal.
  • En una relación de pareja, hacer ver a la otra parte que está protegida y que difícilmente podrá hacer frente a determinadas situaciones, es un ejemplo de la llamada apropiación.
  • Manipular a la pareja generando la sensación de que no se entera de lo que está ocurriendo y que no interpreta bien el porqué de las cosas, siendo engañado/a por quienes aconsejan en otra dirección, supone un ejemplo de un tipo de abuso emocional sutil llamado gaslighting.

No obstante, la mayoría de los chantajes emocionales se basan en la amenaza o presión hacia el otro (como hagas esto o lo otro te castigo, dejar de hablar a la otra persona para generar culpa, hacer creer al otro que es malo si no sigue tus indicaciones, etc.).

Si bien, hay otras situaciones que constituyen ejemplos de chantaje emocional como intentar confundir o deformar la realidad a sabiendas de los puntos débiles de la víctima del chantaje e intentando aparentar la necesidad de contar con su opinión para que todo vaya bien.

Al final, analizando todo en conjunto, nos encontramos con personas que abusan de los demás e incluso y les hacen sentir culpables como modus operandi o modo de vida.

Consejos para neutralizar el chantaje emocional

Es compleja la relación entre el victimismo y chantaje emocional, ya que la persona que experimenta esta forma de violencia, muchas veces no es capaz de ver que es una víctima de una forma de maltrato.

Sin embargo, se torna interesante definir formas de superar la situación y, en cualquier caso, es fundamental recurrir a la inteligencia emocional.

A la hora de detectar al chantajista emocional hay que pensar que esa persona genera malestar y decremento de la autoestima.

Asimismo, se muestran como seres superiores, cuando en realidad son acomplejados envidiosos. Eso sí, una vez detectados, hay que marcar límites.

Nunca hay que facilitar que crean que les debemos algo, ni tampoco posibilitar que vean que son los únicos que pueden opinar de cualquier temática a través de hacer ver que podemos tomar decisiones de forma autónoma y que no nos importa cometer errores, siempre que seamos quienes toman las decisiones y, por último, hay que aclarar que no nos importan las consecuencias de no acatar sus indicaciones.

Conclusión

Frente a la creencia de la posibilidad de que solo determinadas personas pueden ser objeto o causantes de un chantaje emocional, cualquiera puede ser perpetrador o víctima.

Se torna necesario ser capaz de detectar si se es víctima o verdugo de cara a minimizar las consecuencias de ejercer uno u otro papel.

Al final, estamos hablando de una forma de violencia que puede causar graves consecuencias para chantajistas y chantajeados.

 

 

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