Si bien el 10 de octubre se celebra el Día Internacional de la Salud Mental, la celebración, como tantas otras, suele implicar la necesidad de seguir progresando no sólo en el conocimiento de las enfermedades mentales, amén de su comprensión por parte de la sociedad en aras de minimizar el estigma que, desgraciadamente, suele estar presente y, en forma máxima, cuando se consideran enfermedades mentales graves y duraderas o de carácter crónico como la esquizofrenia o los trastornos graves de la personalidad.

Introducción

Coloquialmente, hablar de enfermedad mental nos lleva a pensar en la locura y ésta nos genera miedo, causa inexorable, en la mayoría de las oc

asiones, del rechazo, evitación o alejamiento de aquello que lo produce .Pocas cosas dan más miedo que el desconocimiento de algo.

De hecho, el saber sólo una parte de la realidad de un fenómeno puede incrementar la emocionalidad negativa hacia el mismo, suponiendo un ingrediente más añadido al estigma omnipresente cuando se habla de la enfermedad mental y, más concretamente, al pensar en trastornos mentales graves como la esquizofrenia o los trastornos de la personalidad.

Descripción

Aunque el 10 de octubre, como Día Internacional de la Salud Mental, supone un momento en el que se impulsa la visualización de la situación que presentan las personas aquejadas de una enfermedad mental, así como su entorno socio-familiar; no hay que olvidar que el resto del año sigue habiendo los mismos problemas.

No es objeto de este escrito, pero ¡jolines! (por no decir otra cosa), qué manía con poner un día y no promover acciones con una visión menos transversal. En todo caso, en el citado día, la práctica totalidad de los medios de comunicación hablan en términos positivos o, al menos, paliativos de las mejoras en el tratamiento y rehabilitación de quienes padecen estas enfermedades.

Quizá pase como con otros días internacionales que, por desgracia, no suelen ser más que eso, un día y nada más. Habría que expresar las bondades de la situación muchos más días y no sólo quedarse con el amarillismo.

Esperanza

Ayer, día 24 de mayo pude, como tutor PIR, compartir una mañana didáctica (bidireccional) con una nueva residente del hospital donde presto mis servicios. Lo cierto es que cada año que pasa es aún más maravillosa la sensación de poder aportar y, sobre todo, de sentir, que la profesión irá mejorando progresivamente.

El caso es que, por diferentes circunstancias, tuvimos la oportunidad de afrontar entrevistas con personas que adolecían de circunstancias complejas. Más allá del saber estar e inquietud por aprender, se vislumbró una necesidad extrema de saber obrar para buscar lo mejor para quienes lo necesitan.

Sin lugar a dudas, la psicología clínica se ha nutrido, nutre y nutrirá de este tipo de mentalidades.

Volviendo al tema que nos ocupa, quizá muchas personas no son capaces de entender que las personas con una enfermedad mental grave, dependiendo del nivel de formación y grado de experiencia laboral, pueden acceder a cualquier tipo de trabajo y que, en función de sus intereses y competencia laboral, no están ni mucho menos inhabilitadas para desempeñar ocupaciones que les permitan desarrollar una vida autónoma y normalizada.

Como esperanza, hay que quedarse con la idea de que cada vez hay mejor formación en los profesionales de la salud mental y, más concretamente, en la psicología clínica.

Al final, esto es algo exponencial y, no cabe duda, de que de esta forma irá mejorando la atención a la enfermedad mental.

Ilusión

Hagamos que todos los días sean un 10 de octubre y, por tanto, eliminemos todas las barreras tanto sociales como personales que dificultan la integración de cualquier persona aquejada de una enfermedad mental.

Ese ha de ser el reto de una sociedad madura compuesta por personas solidarias. Todos seremos los beneficiarios de un mundo que comprende e integra la enfermedad mental como cualquier otra afección y que trata a las personas que la padecen como ciudadanos de pleno derecho.

Ninguna duda de que la psicología clínica y la formación de garantías que ofrece ayudarán a la consecución de este objetivo.

 

Autor: Juan Jesús Muñoz García

 

 

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